Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Crónicas de Argandia | Élite |
Dom Feb 22, 2015 9:14 am por Invitado

» Anime Rol (Afiliación Elite solicitada )
Miér Jul 23, 2014 11:45 am por Invitado

» Heroes of Xandor {Afiliación Normal}-Apertura-
Miér Jul 23, 2014 3:26 am por Invitado

» Comfirmación Elite: Imitation Black
Jue Jul 03, 2014 12:30 am por Invitado

» Naruto Rol [Élite] - ¡Recién abierto!
Dom Jun 29, 2014 12:29 pm por Invitado


[FIC - Crónicas del Pirata Tirano] ¿Barbarubí y la fruta del Tirano?

Ir abajo

[FIC - Crónicas del Pirata Tirano] ¿Barbarubí y la fruta del Tirano?

Mensaje por Tirano D. Rex el Jue Feb 06, 2014 5:52 am

La barca del pirata pelinegro podía observarse en mitad del mar, podía verse miedoso, atemorizado, pero, al mismo tiempo ansioso por continuar con esta aventura que había comenzado hacía ya dos semanas, por supuesto, el joven no sabía lo que le esperaba en los mares y mucho menos que acabaría haciendo frente al Gobierno y la Marina juntos y sobretodo que se acabaría enfrentando a un Oficial de la Marina, pero aun así, seguía queriendo avanzar y avanzar sin ponerse barreras y haciendo frente a todo aquello que se le pusiera por delante. La vista del muchacho podía fijarse en las nubes y a su vez en aquel libro que estudiaba y estudiaba y que ocupaba la mayor parte de su tiempo, aquel libro sobre una Akuma No Mi, sobre aquella Zoan de Tiranosaurio que poco a poco hizo que Tirano se olvidara de su maldito ser, de su bondad, de su corazón, o al menos de lo que quedaba dentro de su pecho. Su mirada todavía se fijaba el libro y leía -La Kyoru Kyoru no mi es una Zoan poco común, los daños provocados a su usuario no son del todo efectivos, pues, aunque el dolor prevalezca, el efecto de esos daños no aparecerán en el usuario, por lo que es capaz de resistir la Muerte- una sonrisa de superioridad apareció en el rostro de Tirano, demostrando su soberbia, sus ganas de ser más grande que un Dios se mostraron de nuevo ¿porqué? porque el era un soñador, un visionario, alguien que se veía a sí mismo como algo superior a lo que se veía a si mismo, unos lo caracterizaban de mostruo, pero el se iba a caracterizar de guía, iba a ser un profeta para aquellos como él, aquellos que habían sido expulsados de sus vidas como en su momento fue expulsado Tirano. A él lo rechazaron debido al cambio tan drástico que sufrió, de como pasó de ser un chico amable a un ser odiado por todos incluso por sí mismo, pero, el que haya cambiado así no fue más que por culpa de sus padres, aquellos que lo abandonaron a su suerte en un hospital de mala muerte donde se recuperó gracias a su determinación y donde gracias a aquella voluntad que poseía, se le ayudó a despertar un Haki como el Mantra o Color de la Observación, fue gracias a eso por lo que cambió, porque vio que nadie lo necesitaba ni lo quería y por ello se fue.

El viento mecía los cabellos de Tirano y permitía que esa barcaza en la que se transportaba se moviese, pero, poco a poco, este viento comenzó a aumentar, para alguien como Tirano era evidente que se avecinaba una tormenta, pero debido a su distracción por el libro no se daba cuenta. El barco comenzó a mecerse de un lado a otro, sabía que dentro de poco llegaría la tormenta perfecta, pues el viento era de una potencia inmejorable, quizás, si se cerrasen las velas en el momento justo y se hizasen de nuevo cuando fuese necesario, se podría navegar en mitad de aquella tormenta, Tirano guardó el libro de una vez, se acercó a las velas y comenzó a jugar con ellas para evitar el balanceó del barco y que así no se callese al agua con todo el equipo. El viento aumentaba poco a poco, las nubes se formaban y comenzaban a tener un color grisáceo y oscuro, se notaba el paso de la tormenta, los Dioses habían mostrado su furia y Tirano parecía contento de poder enfrentarse a la decisión de alguien superior a la raza Humana y que sobretodo no estaba de acuerdo con las acciones que Tirano había realizado a lo largo de su vida, pero para él no era un problema que esto estuviera sucediendo. Y de esta forma, cuando el viento comenzó a azotar de verdad las aguas del East Blue, el barco comenzó a moverse, pero pasado un rato, una tranquilidad exagerada se encontraba en la misma zona en la que el bote de Tirano se ubicaba, este miraba a su alrededor, le extrañaba que esto estuviera sucediendo, tras horas de azotes de vientos poderosos y de vuelcos provocados por el mar, pero eso, eso no era posible, a no ser que... entonces Tirano se dio cuenta, esto era el ojo del huracán, la tormenta volvería de un momento a otro y necesitaba encontrar una Isla en la que cobijarse antes de que el Ojo decidiese abrirse y que de nuevo se viera atrapado en la tormenta que tantos problemas le iba a causar.

Tras horas metido de nuevo en aquella tormenta, al final logró vislumbrar lo que se trataba de una isla, una pequeña isla con hogares de un estilo antiguo, estos parecían dojos, aunque con la tormenta tampoco es que se observara todo a la perfección, la verdad es que resultaba un tanto patético no poder ver mucho durante esta tormenta y más aún con la vista que poseía Tirano. Al final, el pelinegro consiguió atracar aquella barcaza con un barril de sake en una trampilla. El paisaje estaba ocupado por lluvia, nubes oscuras, edificios de un estilo muy japonés y un enorme cartel en el que se podía leer "Bienvenido a Shimotsuki" pero que para Tirano decía -Becaría de Tsimo Shuki- pero, al frotarse este los ojos, pudo leer con claridad lo que decía el cártel. Poco a poco, Tirano realizó un nudo de campeonato atando la barca al muelle y así pudiendo avanzar hasta el pueblo sin preocuparse de que la corriente se llevase su barco, su sake y su bandera, la cuál se encontraba junto al barril. Tirano salió lentamente de los muelles, intentando dirigirse hacia la taberna más cercana y con su suerte hasta un hostal donde pudiese pasar la noche. Cuando estaba delante de la taberna, podía escuchar a la gente hablando sobre temas extraños, por ello, Tirano no dudó ni un segundo en entrar en aquel cuchitril de aspecto japonés, y entonces la gente se giró rápidamente, como si el mismísimo demonio hubiese atravesado el umbral de la puerta, la gente se asustaba al ver aquella sombra en la puerta, los truenos le daban un aire más oscuro, pero cuando cruzó del todo y se encontró dentro de la taberna, las gentes volvieron a hablar y así, Tirano se dirigió hasta la barra, donde se le sirvió una cerveza y desde dónde podía escuchar perfectamente todos los temas de conversación del lugar, unos hablaban de un joven llamado Daiki que había salido de Shimotsuki y se dirigía hasta Shelltown, otros de que la criminalidad había aumentado mucho desde la llegada de una banda pirata muy poderosa y otros de un hombre, solo un hombre que hacía llamarse a sí mismo "Barbarubí", decían que su barba brillaba tanto como la joya cuando el Sol le daba y que por las noches parecía un candil del infierno, pues parecía como si ardiese con los fuegos eternos del Hades, pero sobretodo, lo que más interesó a Tirano fue lo que ese tal Barbarubí estaba buscando.

¿Decían que andaba detrás de la Kyoru? ¿La misma fruta de la que Tirano se había encaprichado? Verdaderamente era impresionante, pensar que habría rivales hacía de encontrar la fruta una verdadera competición, como las que disfrutaba cuando era niño. La mirada del pelinegro se fijó en la zona en la que se hablaba de ese tal Barbarubí, parecían temerosos, como si volviese a esa taberna para aniquilar a todos, pero de todas formas, Tirano seguía atento -Era terrible, se llevó a varios inocentes para que le hablaran de esa fruta, decía que se llevaría incluso a los niños- Tirano pudo darse cuenta de que ese tio de la barba roja era realmente anti natural, algo que atraía al pelinegro, pues las personas de ese tipo eran realmente interesantes para él, siempre se puede enzarzarse en un combate mortal contra un enemigo igual tanto física como psicologicamente. Tirano se levantó y se acercó a la mesa en la que hablaban de Barbarubí, pero no sin antes terminarse su cerveza, cuando estuvo lo bastante cerca y detrás de un hombre con una coleta, giró su silla y le exigió respuestas -¡Tu! Dime ahora mismo, ¿quién es ese Barbarubí del que habláis?- pero en vez de respuestas, lo que recibió fue una espada en el cuello, pues el tipo de la coleta era samurái y rápidamente desenvainó su espada y la colocó junto al cuello del pelinegro, amenazandole, pero Tirano ni siquiera se inmutó -A ver, pedazo de trozo de carne de burro, tu no eres quien para exigirme nada, así que cierra el pico y largate- pero, inesperadamente, otro de los samurais que allí se habían reunido, obligó al primero a bajar su arma -Tasuke, ¿no te das cuenta? este tipo podría hacerle frente a Barbarubí y rescatar a tu hermano- Tirano, alzó una ceja mientras observaba como el primer samurai que tenía por nombre Tasuke bajaba su arma y la apartaba del cuello del pelinegro, para después decirle lentamente -Dime donde está y me pensaré lo de salvar a tu hermano- y velozmente, el tercero de los samurais se sentó y obligó a Tirano a sentarse en una silla y volvió a la suya -Verás, Barbarubí se esconde en lo más profundo del bosque, es un monstruo, sabe disparar y utilizar la espada, pero desconoce la capacidad de usar los puños, pero aún así no dudará en derribar a miles de inocentes para saber donde coño se encuentra esa maldita fruta del Diablo, pero, yo sé que aquí no hay nada de eso- Tirano se centró en el supuesto rescate, sabía que si encontraba a ese maldito Barbarubi le contaría lo que sabía sobre la Kyoru Kyoru No Mi y si sabía donde encontrarla o algún rastro que estuviera persiguiendo, aunque ya sabía que aquí no encontraría ni rastro de esa fruta, por lo que tuvo que obedecer a los samurais y ayudar a sus amigos secuestrados.

La noche se había calmado, la lluvia había cesado, pero las nubes seguían en el cielo, igual de negras, quizás la tormenta volvería de un momento a otro, pero ahora era el momento ideal para salir, meterse en un hostal, dormir y a la mañana siguiente averiguar sobre el maldito misterio de Barbarubí. Horas más tarde, serían las 9 de la mañana, Tirano se encontraba ya en pie, acababa de tomarse un buen desayuno pagado por los tres samurais y ahora esperaba estar listo para internarse en el bosque. Poco a poco, el tiempo pasaba, el plan era meterse en el bosque, encontrar el escondite de Barbarubí y sacarlo de allí a patadas, aunque había un plan B, que era el de sacar a hurtadillas a Barbarubí de allí y que le contara todo lo que sabía de la Kyoru Kyoru, por supuesto, ninguno de los samurais sabría que iba a hacer allí y si intentaban llevarse a Barbarubí sin que Tirano pudiese sacarle la información les cortaría la yugular y no dejaría rastro de los cuerpos. Al final, el pelinegro se metió en el bosque, y sinceramente, no había cuevas, no había nada de nada, era todo hierba, árboles, arbustos y animales, las sombras de los árboles lo ocultaban todo y él solo se lamentaba por haber cedido a meterse por aquí -Maldita sea, ¿porqué demonios les hice caso a estos tipos?- pero, después de lamentarse durante tanto tiempo, pudo observar un agujero enorme en una pared, así que se acercó y vio que era bastante profundo, por lo que no dudo en entrar pero lo más extraño de este lugar fue que estaba decorado con antorchas que dejaban ver el interior, al menos hasta que llegó a una puerta bloqueada por una enorme piedra que parecía que había caído del techo, pero que al mirar hacia arriba, no podía verse ni un solo tipo de agujero que probase la caída de dicho pedrusco, así, se dirigió hacia una antorcha y al intentar agarrada notó como estaba atascada, no podía sacarla, así que intentó tirar hacia atrás con ella y eso permitió que la enorme roca se moviese dejando ver una enorme abertura y un montón de gritos que provenían de ella podían escucharse también. Tirano entró serio mientras podía oír diferentes quejidos, diferentes tipos de timbres de voz, al parecer no solo secuestró a un hombre, varias personas estaban allí metidas, en jaulas, parecía una maldita prisión para ratones de laboratorios -¿Qué pasa aquí?- aquellos tipos comenzaron a hablar todos a la vez, pero una voz destacaba sobre todas las demás -Se ha ido a Torino, él piensa que está allí, en Isla Torino, es una isla salvaje, un lugar terrible, por favor, no le dejes que la consiga- Tirano sacó el libro rápidamente y buscó una foto en la que se podía ver la Kyoru Kyoru No Mi y una enorme ala de un pajaro gigante detrás -La isla de los Animales Gigantes- Tirano liberó a los cinco prisioneros y salió corriendo de la cueva, no tardó mucho en salir y llegar de nuevo al bosque y allí, se encontró con los tres samurais -Están dentro, libres, id por ellos- y empujando al que respondía al nombre de Hirosuke, salió corriendo en aquella tarde a las 13:09 hacia el puerto para dirigirse hasta Torino.

Pasó unos cuántos días en Shimotsuki intentando conseguir unos pocos víveres, ciertamente necesitaba comida y ¿que mejor sitio para conseguirla que en uno en el que acabas de salvar a un pequeño grupo de tipos que ha atrapado un pirata? Tirano estuvo comiendo y recogiendo víveres por la gorra sin que los demás supieran que él habría hecho lo mismo que Barbarubí para conseguir su ansiada fruta, pero, se tuvo que comportar de forma heroica en ese momento, por lo que nadie se daría cuenta de sus verdaderas intenciones. Poco después, rellenó su barril de Sake y se preparó para embarcar, pero no sin antes preguntar indicaciones a los habitantes del lugar para conocer la dirección hasta Isla Torino, pero, entonces se dió cuenta de que esa isla se encontraba en el Shouth Blue, ¿sabéis cuál fue su reacción? pensó en atar su barca a un barco mercante que le llevase a dicho mar y así llegaría sano y salvo, no pensaba que nadie fuera a negarle esa satisfacción, así que, ese sería su plan.

En mitad del mar pensó, puede que él solo no pudiese hacerle frente a un tipo que supuestamente era un monstruo, por eso, sabiendo que un espadachín había salido hacia Shelltown, se dirigió hasta allí para reclutarlo, quizás este tipo estuviera en la labor de comenzar con la piratería y unirse a la banda de Tirano. No tardó mucho más de una semana y media en llegar hasta Shelltown y nada más llegar pudo ver la cara de un tipo en un cartel y un apodo "El espadachín pelirrojo", 5.000.000 de berries, un verdadero pirata o quizás un revolucionario que se ha enfrentado al gobierno, pero claro, en Shimotsuki escuchó hablar de un tal Pelirrojo que vino hacia aquí, así que sería ese tipo. Y sí, allí estaba, encadenado, con la cabeza en un cadalso y la primera acción de Tirano fue la de fingir ser un clérigo, pues sus ropas daban ese aspecto...

Y de esta forma fue como comenzó la primera batida de los Parientes del Purgatorio, pues Tirano ya sabía que estaría predestinado a salvar a Daiki desde que escuchó que se dirigía a Shelltown y de esta forma, con su pequeña barca ambos surcarían el ancho mar hasta encontrar otro barco mejor y poder formar un grupo más esbelto, más grande, un grupo que pudiera mostrar temor a todos y cada uno de los habitantes del mundo y convertirse en los más poderosos de todo el Nuevo Mundo... su objetivo no era el One Piece, él solo ansiaba un mundo en el que no le dieran la espalda y a partir de este día lo conseguiría o moriría en el intento.


Solo existe un modo de vencer... ¡¡¡POR LA FUERZA!!!

avatar
Tirano D. Rex

humano
pirata luchador medico

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.