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[FICS] Diario De Un Marine

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[FICS] Diario De Un Marine

Mensaje por Taikatalvi el Lun Feb 10, 2014 2:49 am

Capitulo 1


Su primer día en a Marina al parecer no era difícil entrar a tales fuerzas pues le habían recibido con los brazos abiertos a ella y a un enorme puñado mas de jóvenes que querían ingresar, veía todo demasiado sencillo así que empezaba a sospechar… Habían sido llevados a una base de grandes dimensiones donde curiosamente no pasaba absolutamente nada, y con el imple hecho de observar aquella joven se dio cuenta de muchas cosas que muy pronto les serian aplicadas  a los “nuevos reclutas” ahora lograba entender por qué la reclutamiento era tan grande, porque solamente pocos lograban entrar a lo que verdaderamente era la Marina y muy contados ascendían estando ya dentro, ahora comenzaba a entenderlo todo como realmente estaba estipulado.

Grandes procesos de reclutamiento se llevaron a cabo grandes cantidades eran eliminadas y rebajadas a ser lo que en un principio se les había ofrecido, simples reclutas, mientras que un grupo de escasos había superado ciertas expectativas y se les había pasado  a un grupo mucho más reducido donde entre todos se miraban con cara de pocos amigos y una rivalidad impresionante, era difícil ver féminas en aquellos grupos pero entre lo que la joven había podido observar  estaba solamente ella que fastidio estar entre tantos hombres… ¡debía sentirse dichosa! estaba entre un harem impresionante de buenos jóvenes que serian excelentes marines pero eso era algo que no le interesaba en lo más mínimo en aquellos momentos, realmente no había mucho que pudiese distraer a la joven de aquellos verdaderos objetivos que seguían tan firmes hasta la fecha como desde el día en que habían llegado a su ser… Actualmente se encontraría en una sala de reuniones  conformadas por un numero par de marines para verificar los resultados de una prueba que curiosamente la chica había reprobado por no seguir unas ordenes que a su parecer no eran más estúpidas porque no venían de alguien de mayor rango, cuando la sala se vació solo quedaba ella sentada y alrededor de 3 o 4 superiores  gritándole, amenazándole y diciendo mil cosas que la chica prácticamente pasaría por alto, en primera instancia estaba incumpliendo una de las normas de dicho grupo en el que se encontraba al no portar el uniforme correspondiente a los integrantes de la marina, desde que había entrado se había rehusado y aun hasta la altura que había llegado lo seguía haciendo, no iba bajo ningún medio a quitarse su capa y ponerse una prenda blanca que sin duda haría que su piel pálida se hiciera más clara y terminara pareciendo un fantasma, muchas razones tenia para seguirse negando en especial aquella que hablaba del cambio a ser como siempre había sido, cambiando de tema se negaba a los trabajos en equipo entre miles de quejas más, todas ellas sin importancia pues las pruebas habían sido superadas por sus propios medios y se  daban cuenta que ella hacía y seguiría haciendo caso omiso, claramente necesitaban una mano más dura para educar tal  alma tan rebelde, una mano que seguramente no existiría en  la marina.

Fue un día “agradable” el recibir una noticia inesperada de nadie más importante que el mismo Almirante de la flota denominado por ella como “El jefe de sus jefes” acto el cual causaba que toda la base se alborotaran como mariposas en un bosque, se preparaban muchas cosas y para muchos reclutas era como un sueño hecho realidad el estar frente al Almirante de toda la Flota, muchos aspiraban a tales rangos incluso de pertenecer a la elite que conformaba el pequeño círculo que siempre estaba rodeando a tal autoridad, uniformes, banderas, instalaciones impecables de todo para recibir a la eminencia, igual lo había visto en su familia, cuando eran “invitados” a ciertos eventos que ella no le gustaba asistir había de todo y según por lo que había escuchado simplemente aquel hombre venia por unas palabras de Bienvenida, de motivación para la base, en pocas palabras un largo discurso de lo que todos sabían, la guerra por la estabilidad mundial, los piratas, la revolución , el sentido de protección a los civiles actos muy nobles y muy éticos los cuales no estaba tan acostumbrada a seguir debido a su procedencia sin embargo ella sabía que el siempre los había estado observando después de todo todos eran sus “pequeños”. Barcos habían zarpados siendo arrastrada entre toda la multitud para la prodigiosa y legendaria aparición del gran superior, Oh pero que alegría… El trayecto por el hermoso mundo azul no fue tan largo como le habían jurado pero para ella había sido el infierno al ser incapaz de mantener el barco en silencio, pues resultaba que ahora a todos se les había permitido la libre expresión de sus emociones tan desbordantes como si fuesen pequeños infantes a punto de ver algo en lo que habían creído toda la vida.. Bendito el momento en que la nave toco el puerto de aquella colosal tierra mejor conocida como Marineford cede de los altos mandos de la marina, impresionante, tenía que admitirlo, era hermoso, tal parecía un palacio mil de veces más grande que su casa y doblando las mil veces la pequeña base en la que habitaban, tuvo que salir al último para n ser aplastada por la masa en potencia que casi podía jurar se peleaban por entrar al lugar »☽[✝]idiotas en potencia… lo que faltaba en este día…[✝]☾«  



»☽[✝]Recuerdo lo fastidioso que fue ese día, tan concurrido, a decir verdad nunca había observado desde esa perspectiva ese tipo de eventos, tanta gente y sus miradas repletas de asombro, de admiración y de orgullo de estar donde estaban en esos momentos, no podía comprender la felicidad de su rostro por ver tal figura inspiradora, después de todo, no estuve ahí…[✝]☾«  

Lieselotte Werckmeister



El día del evento todo reluciente, listo, tanta gente reunida en aquella gran explanada atenta mirando a lo alto y con una paciencia sobrehumana la aparición así fuese por unos simples segundos de aquella figura que cambiaba su vida todos vestían de blanco a excepción de ella quien desde su llegada se había negado a despojarse del negro que al menos le parecía ser alguien con vida, se encontraba entre la multitud de aquella explanada aunque no compartía la misma emoción, es mas podría decir sentirse rara como nunca antes, curioso y extraño no sabía si era incomodo o simplemente nuevo que mas daba, tenía que salir de ahí… Abriéndose paso entre todos los presentes con su simple presencia termino abandonando la zona del evento para dirigirse al único lugar donde había encontrado el privilegio de la paz y la tranquilidad además del silencio, si bien no era una gran lectora desde casa tampoco era analfabeta y tenía que admitir que la gran biblioteca de la marina tenía muchas cosas interesantes para leer, incluso si se ponía a hojear cualquier libro tenía que terminar leyéndolo, quien fuese el encargado del gran recinto de papel conocía de lecturas, grandes escritores y de información realmente valiosa, aprovecharía la corta estadía pues tras aquel evento seguramente terminaría abandonando Marineford para volver a su pequeña base en aquella isla cuyo nombre nunca pudo memorizar, no abandonaba la gran oportunidad de ver al Almirante pero tenía más razones para quedarse que para estar afuera entre tanta masa sin cerebro…  Una entrada permitida después de todo era de la Marina como siempre el lugar estaba desierto, perfecto jala pudiera vivir en ese lugar o mínimo tener un pequeño espacio como este en la base donde habitaba… Haciéndose de varios libros cargo con ellos hasta un segundo piso de lectura y busco un rincón lejos de la luz del sol para poner a leer, le fue muy curioso ver todas las ventanas cerradas a excepción de una que daba a una mesa vacía y en esta se encontraba lo que parecía ser un recipiente que había contenido un liquido muy oloroso, delicioso al tocar u sentido pero inexistente a estas alturas además de un libro abierto bañado por la clara y cálida luz del sol, alguien había estado ahí y había olvidado cerrar el libro o era solo que se había ido a dar una vuelta un pequeño descanso antes de regresar y quien podía arruinar su lectura, pues solamente fantasmas bibliotecarios si es que había, sin embargo al dar el siguiente paso para andar a la esquina opuesta que se encontraba bajo las frescas sombras de la infraestructura una presencia le hizo desviar la mirada al nivel de la planta baja donde solo pudo apreciar un pedazo de tela blanca salir de la biblioteca, un pedazo ondeante que claramente le causo curiosidad, curiosidad que fue destruida por la lógica, aquí todos usaban el blanco, pudo haber sido cualquiera incluso la bibliotecaria que seguramente había ido a unirse  a la muchedumbre en las afueras, mejor para ella, paz asegurada por un largo tiempo.

Se sumergió en sus lecturas, leía tan rápido y comprendía perfectamente aquellas grandes historias y como si fuese la niña de hace unos 10 años atrás podía recrear pequeñas  escenas en su mente gracias a su imaginación, sonreía sin saberlo, se perdía en las letras que parecían salir del libro y formar frente a ella las escenas más divertidas, hermosas, fantásticas,  paisajes, sonidos juraba que podía ver y escuchar todo lo que estaba en aquella lectura, de verdad eran libros maravillosos únicos en el mundo… Un pequeño sonido llego hasta su sentido y entonces se despisto por unos momentos, gritos de lo que parecía ser una sola voz, aclamaban a la marina la paz y justicia por la eternidad, la palabra del Almirante tenía que ser grandiosa para hacer gritar a todos de tal forma, por alguna razón en aquella voz podía sentir la seguridad, la unidad de todos los que se unían a ella, una unión de la que ella se había apartado por decisión propia, mas, con los ojos cerrados se unía al momento con una sonrisa y con el corazón en lo que escuchaba   »☽[✝]Justicia… Paz…. Segu….[✝]☾«  ¿pero qué estaba haciendo? Si ella solo estaba ahí por intereses propios, nada de eso debía importarle más que escalar y poder unirse al lado del gobierno, se cuestionaba como aquello le había logrado “convencer” de que todo eso era verdad… y, agitando su cabeza además de golpear su frente con su mano un par de veces volvió a su adoraba lectura intentando no desperdiciar el tiempo que le quedaba.

No supo en qué momento se quedo dormida per al abrir los ojos todo estaba oscuro, tenía varios libros del lado derecho ya considerados como leídos y había dormido sobre el epilogo del penúltimo… Por las ventanas solo entraba la bella luz de una luna grande y blanca, no tenia conocimiento de tener así el cuerpo celeste hasta unos días pero que importaba era una vista hermosa digna de admirarse por largas horas…  Tuvo curiosidad de la ventana y aquel libro pero al mirar a dicha dirección ya no había nada y la ventana estaba cerrada, su lector seguramente había venido a terminar y guardar todo para continuar seguramente en otra ocasión, curiosa por lo que había pasado devolvió aquellos libros de donde los había tomado y salió de la biblioteca en busca del grupo con el que había llevado… Gran sorpresa que se llevo al encontrar en la explanada sus cosas, las pocas posesiones que tenía en la base acomodadas en cajas, el contenedor que contenía su arma y una nota de superior con una bella palabra para muchos… “Suerte Taikatalvi” entonces…   »☽[✝]Los muy malditos me abandonaron aquí…[✝]☾« una sonrisa torcida se esbozo en su rostro al tiempo que su ceja brincaba un poco con el gran sentimiento de quererlos colgar a todos…  


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Re: [FICS] Diario De Un Marine

Mensaje por Taikatalvi el Lun Mar 10, 2014 1:14 am

Si, había sido abandonada en aquella base mejor conocida como Marineford, era curioso y técnicamente había sido algo completamente imprevisto para ella pero al parecer había sido algo planeado para en los que en aquel tiempo hubiesen sido sus superiores de la pequeña base donde habitaba puesto que incluso se habían molestado en mandar las pocas cosas que tenia de pertenencias en aquel lugar, la mujer no era para nada materialista así que su único equipaje había sido aquel contenedor donde acostumbraba a guardar sus armas y otras pequeñas cosas, un par de libros que se había conseguido por las diferentes islas donde normalmente hacia de vigilancia y unas péquelas cajas negras de no más de 20 centímetros cuyo contenido era completamente misterioso por ahora…

Había decidido pasar la noche en vela, conocer el lugar ahora que estaba “desolado y olvidado” por sus ocupantes, bueno no realmente puesto que como todo buen lugar y como todo establecimiento de la Marina había guardias permanentes ininterrumpidas para prevenir y evitar cualquier altercado en contra, la presencia de contados elementos no era para nada una molestia para ella pero si había sido cuestionada más de un vez sobre su estado “deambulante” cosa muy normal en su persona y aunque por más que fuese imposible de creer la actitud de la mujer pero en especial aquella mirada los había hecho quedarse con la duda, ninguno tuvo el valor de tocarla ni llevarla a la oficina de superiores o ponerla bajo una custodia en espera de la explicación que justificara aquella figura negra en las instalaciones… Hmmm.. Nada nuevo… El lugar era considerablemente mucho más grande que el anterior y eso solo significaba malas noticias para ella hay, miles de veces más gente… el peor de sus temores, había demasiada muchedumbre para su gusto pero tenía que mentalizarse y acostumbrarse a ello pues dudaba poder regresar donde estaba además de que este lugar no significaba mucho más que haber subido un escaló mas de aquella larga escalera a la dominación mundial.

Podría decir que no tuvo demasiado tiempo o que este se había ido con rapidez pues de los edificios la gente comenzaba a salir , que molesto no le había dado el suficiente tiempo de terminar de explorar sus nuevos alrededores sin embargo ella continuaría con su recorrido personalizado hasta que las altas temperaturas que se esperaban para hoy le obligaran a refugiarse en la fría infraestructura sin poder salir hasta que la temperatura bajara aproximadamente 4 o 5 horas después del medio día para entonces volver a ponerse en actividad. Y ahí estaban, los marines aquellas gaviotas blancas que iban y venían de edificio en edificio realizando las diferentes labores que debían, llevaban y traían papeles, cajas, artículos, unos más formales entraban y salían de la colosal estructura, muchas llegadas y salidas, alertas, reportes era todo como una pequeña ciudad con un horario perfectamente establecido unos mas entrenaban por una parte lejana, al parecer ahí se aprendía todo desde una constitución política, procedimientos para los problemas, entrenamientos, comidas, descansos e incluso algunos eventos culturales, todo eso lo había vivido en la otra base pero aquí era un poco más grande »☽[✝]demasiada gente para mi gusto…[✝]☾« día susurro exclusivamente para ella quien desde la ventana de un largo pasillo de alguno de los edificios miraba hacia el exterior, ya estaba pasando el medio día y el calor que se sentía afuera era capaz de “asesinarla” rápidamente sin que pudiese hacer algo al respecto »☽Miren nada mas lo que tenemos por aquí…☾« una voz grave sonó en aquel mismo pasillo que si bien podía recordar perfectamente hace segundos estaba desolado mas allá se su propia presencia… Taikatalvi no se molesto siquiera en perder la atención que tenia a las afueras pero tal parecer su figura acompañante se multiplicaba juntando un grupo de 4 »☽Pero si es el nuevo recluta, la de ojos raros…☾« “ojos raros” esa era una de las razones por las cuales la joven no se molestaba en acercarse a la tan inmadura gente de su alrededor y evitaba a toda costa que su rostro se viera y un mas sus ojos bicolores »☽Parece un muerto, está muy descolorido☾« un comentario mas que no le sacaba de sus casillas pero que si se tornaba molesto »☽Qué bueno es vernos de nuevo Werckmeister…☾« bueno si, esa sería la palabra que le haría virar la mirada y detallas a uno solo de sus agresores verbales, no lo recordaba en absoluto pero si el hombre sabia su apellido era porque algo importante había ocurrido entre ambos, cabellos rubios, piel clara y ojos azules todo un galán podría decirse pero con esos rasgos podría decir que no tenía mucho cerebro caso similar cuando las mujeres tenían esas características tan peculiares también, un suspiro interno fue esbozado, un suspiro que traía pesadez y una vieja molestia que al parecer la iba a atormentar en su futura estadía… Nadie más ni nadie menos que uno de tantos idiotas que confundía a Taikatalvi con un hombre, un hombre afeminado y raro, pues, simplemente no era factible ni creíble para el que en este mundo existiera una mujer tan poco femenina para cubrir todo su cuerpo de negro además que aquella capa no dejaba ver su verdadera silueta y nunca había tenido la oportunidad de verla abierta… »☽Me hiciste pasar por muchas cosas en la anterior base, y ya es momento de que las pagues todas ¿no crees?☾« menciono mientras comenzaba a tronar sus nudillos acercándose a su figura la cual no parecía inmutarse siquiera en su fría y desinteresada expresión, sin saberlo iban a golpear a la mujer y seguramente porque en esos momentos no tenia su arma para amenazarlo y obligarlo a alejarse »☽¿Dónde está tu gran cuchilla ahora?…☾« pregunto burlonamente pero como todas las veces en las que habían pasado por este tipo de situaciones no había recibido ni una sola palabra de la figura contraria, por supuesto que Tai caería tan bajo con aquellos hombres pero tampoco iba a permitir que le pusiera un solo dedo encima, el chico era bastante creído y era el error que siempre le hacía perder contra la mujer que detallando hasta sus expresiones propinaba un fuerte golpe, centrado para noquearlo, era medico y sabia cuales eran aquellos puntos “delicados” sabia donde golpear o simplemente presionar para desactivar el sistema nervioso o alterarlo así como el sistema respiratorio y desconectar su cerebro del resto de su cuerpo temporalmente, siempre lo había hecho pero simulando haber usado su arma que si bien no le había acercado a una distancia menos de 10 centímetros era la simple razón por la que el muy macho seguía completo… Un descuido y un golpe tirado al porque si era bastante fácil de eludir y así fue, un simple paso hacia atrás y estaría a salvo pero no daría una segunda oportunidad a su presumido acosador elevo su pierna con fuerza impactando sin más la entrepierna de aquel sujeto que cayó prácticamente doblado… »☽[✝]Eso es por lo de la ultima vez…[✝]☾« si, quizás era un poquito rencorosa y si bien tenía el disgusto de tener que recordarlo por supuesto que también recordaría aquel vil comentario de su persona misma , su fisionomía específicamente, una segunda patada impulsaría su cuerpo hacia atrás donde estaban los otros 3 que le habían acompañado hasta donde ella estaba, los tres se quedaron paralizados por aquel golpe, al parecer también lo habían sentido y lo único que pudieron hacer era sujetarlo y caer al suelo con tal cuerpo encima levantándose molestos dispuestos a lanzarse sobre la frágil fisionomía enfrente suyo »☽[✝]Y eso es por atreverte a llamarme por mi apellido cuando te advertí que no lo hicieras mas en tu furibunda vida…[✝]☾« los otros tres liberándose de aquel derrumbe apretaron los dientes y al parecer se habían decidido a forma parte de una pelea, ¿limpia? Si, pudo haber sido una pelea limpia si no hubiera sido porque se dedicaron a sacar sus armas apuntándolas a la joven cuya mirada había cambiado repentinamente, había dos armas de fuego… las armas que mas odiaba en la existencia, lo que le parecía más cobarde de usar a tan cota distancia que estaban eran las armas de fuego no importaba de que tipo fuesen si disparaban proyectiles las odiaba, había las despreciaba con todo su ser.

Aquel asunto iba por un terrible camino una pelea interna que llegaba a tales limites podría ser fácilmente una excusa perfecta para echar a los 5 de la Marina por estarse peleando pero si bien podría decirse no había sido ella quien la había provocado, no aceptaría ser expulsada y con ello perder el único camino “derecho” a sus ideales, entonces… Prácticamente tenía que dejarlos noqueados para que las armas no se detonaran, aquellos Marines retiraron el seguro del arma entonces iban a disparar pero algo les detuvo de golpe, aunque Tai no pudo voltear al parecer algo detrás de ella hizo que los Marines salieran corriendo por donde habían llegado con una cara de terror perfectamente plasmada llevándose a rastras a quien seguramente se había quedado sin posibilidad de tener descendencia, una presencia que la mujer logro sentir también y virando su ser con lentitud no pudo denotar absolutamente nada más que una tela blanca ondeando perdiéndose en la lejanía de un pasillo que atravesaba el actual, no escuchaba pasos ni voces simplemente esa tela, una capa quizás, un uniforme que por el negro que la adornaba no era común de la Marina… Por un momento le invadió la curiosidad por ir a ver sin embargo no lo hizo no debía mostrarse interesada por algo en esos momentos… Un leve sonido en las afueras llamo su atención era una especie de señal para ella así que tenía que atenderla y sin más dejo aquel pasillo en donde había sido “salvada” de serios problemas por algo que podía denominar, un fantasma…


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Re: [FICS] Diario De Un Marine

Mensaje por Taikatalvi el Vie Mar 14, 2014 12:01 am

#3 El Gran Almirante -Primera Parte-

Nada nuevo acontecía en la gran fortaleza de la Marina, prácticamente Taikatalvi se sentía un poco desilusionada al respecto pues había llegado a pensar que las cosas se volverían mucho más interesantes en dicho lugar y que claramente había muchas cosas nuevas que tendría que aprender que grave error… quizás hasta había pensado cosas que ni siquiera eran validas y prácticamente había terminado  resignándose al acoplamiento de las rutinarias y aburridas actividades, prácticamente asistía y cumplía con los deberes que le convenían, los entrenamientos y avisos importantes además de aquellas ya cotidianas rutinas de vigilancia por las islas lugares que hasta cierto punto le habían agradado pues había encontrado pequeños detalles que le favorecieron, su biblioteca personal en su recluida habitación creía con grandes libros de medicina y unos cuentos libros de novelas, unos títulos que quizás la mayoría no hubiese escuchado y autores cuyos nombres parecían podría haber salido de la nada, considerados comúnmente como inventos suyos, no había nada de interesante en compartir una lectura con alguien que no la conocía o peor aun que sin saber de ella ni el primer párrafo se atrevía a arrojar una crítica pésima sobre ese gran tesoro en sus manos, para evitar malos ratos, golpes y regaños innecesarios prefería estar completamente sola, justo como había llegado a la primera base y había salido… acompañada de esa fiel arma que era el único testigo mudo de sus locuras, sentimientos y expresiones mas allá del típico comportamiento inalterable del que gozaba por tan dichosa fortaleza mental.

Las clases de medicina eran terriblemente aburridas, muy esenciales y muy por debajo de lo que ella mediante la lectura de sus propios libros y experimentación con sus presas había logrado, nadie nunca podría explicar mas allá de su amplio intelecto aquella capacidad nata de su persona dentro de la medicina, nadie sabía los métodos por los cuales poseía tales dones pues, por supuesto, absolutamente nadie sabía de su familia ¿quizás herencia de su padre o madre? ¿Quizás trampas? Incógnitas estúpidas que no valía la pena responderle a nadie, lo único que importaba eran sus propias capacidades, su propia persona… A pesar de tantas queja y hasta pésimas notas en su expediente Tai no era juzgada pues al parecer más de un superior había sido advertido por el anterior sobre el tipo de mujer con la que estaban tratando quien, aun después de haber sido sometida a duros castigos y torturas con el mínimo afán de al menos hacer que portara el uniforme correcto no habían logrado absolutamente nada pero tampoco le habían hecho desistir de aquello en lo que se quería desempeñar con ahínco…  Su guarida durante esas largas horas que tenia libres era la biblioteca, especialmente la parte superior donde incluso ya había personalizado un pequeño rincón, uno alejado de las ventanas por la luz solar, ubicado en una esquina entre los grandes libreros y podría decirse que por las altas horas casi en la penumbra era su lugar favorito, el lugar perfecto donde la mujer podía goza de una excelente lectura la cual usualmente solía acompañar con manzanas o un poco de juego, era el lugar perfecto donde incluso si alguna pequeña emoción saliera a relucir de su pálido rostro no había nadie más que sus mudos testigos de haberla visto “sonreír” por ejemplo, no podía ser solo su imaginación, tenía demasiada experiencia en las lecturas como para caer en lo más cotidiano pero estaba segura que ese lugar donde estaba había sido estrictamente personalizado, la parte superior gozaba de una selección literaria nunca antes vista, libros que costaba comprender, de lectura pesada pero los cuales por tales características eran joyas en papel y que en poco tiempo ya habían logrado unirse a los escasos gustos de la chica.

Era curioso, quizás era su imaginación pero era algo difícil de ignorar pues en el mismo nivel de ella y mientras que todas las mesas se llenaban de polvo por no ser usadas o se les bajaba a planta baja en ciertos tiempos había una mesa mas además de la suya la cual no tocaban por nada del mundo, una mesa en la cual lo único que había notado era que alguien subía y dejaba lo que parecía ser un gran recipiente con te que no pertenecía a quien le había acarreado demás de que podría jurar que el libro que siempre estaba en la mesa cambiaba diariamente, a veces cada 3 o 4 días ¿seria posible que alguien leyera tan rápido? O será que leía por fracciones, quizás era de quien al no haber comprendido de que iba un libro lo abandonaba y tomaba otro para intentar leerlo, prácticamente un desperdicio de tiempo “literal” y curiosamente nunca había conocido ni siquiera de vista a la persona poseedora de tal espacio que, por su ubicación, estaba agraciado con la luz solar la mayor parte del día, ese sería como un lugar de tortura que si a determinada hora se sentaba ahí terminaría seguramente medio muerte y sumida en una terrible insolación.

Leía tranquilamente como siempre dando la cara a la pared , así menos luz podría asomarse sobre ella y no le molestaría para nada aunque por mas sumida que hubiese estado en aquella lectura mientras sus sentido del gusto tenía el placer de saborear una sabrosa manzana verde termino notando tardíamente una figura que estaba a su lado, una presencia que estaba calma pero aun en esa tranquilidad en la que estaba podía sentir el poder interno que aun no despedía, era como si muy dentro de ella algo se alborotara con ese simple hecho, su respiración se agito en solo una exhalación que le había costado para después normalizarse, no volteaba, no hacia absolutamente nada, su boca y su mirada se habían detenido de lo que estaban haciendo y habían terminado enfocadas en tal presencia la cual parecía estar buscando una obra en aquel librero que tenía a su lado  »☽Quizás cuando termines ese libro podrías leer este…☾« una voz descrita como “mayor” era la voz de una persona ya mayor quien depositaba sobre la mesa donde estaba un libro de caratula morada y un extraño titulo que  parecía un poco extraño pero el cual era difícil de ignorar »☽Si tienes los gustos que estas demostrando este libro te gustara mucho “pequeña”☾« “pequeña” la palabra favorita de Tai, era la palabra mágica para hacerla molestarse rápidamente pero esta vez nada de eso había reaccionado en su interior… Con nervios, y curiosidad y hasta algo de miedo la chica elevo su mirada la cual no podía evitar expresar asombro, era como si esa misma fuerza no le permitiera controlar las típicas emociones humanas, aquellos ojos tan bicolores, tan contrarios, se posaron sobre la figura mayor, unos ojos negros y profundos, cabello canoso, arrugas, todo un anciano, de gran barba chistosamente atada con un curioso lazo y una capa que llamo su atención, una capa blanca y negra, grande y majestuosa… habría sido la misma capa de aquel pasillo de hace días, la presencia que había aterrorizado a sus agresores y los había detenido antes de que todo pasara a mayores, si seguramente era el… pero… ¿Quién era él? »☽[✝] G…gracias…[✝]☾«  musito como si le costra hablar aunque trato de hacerlo lo más normal posible sin saber lo ridícula que se veía parpadeando seguidamente con una expresión tan curiosa que hizo sonreír ampliamente al anciano quien, sin más, coloco su mano sobre la cabeza de la chica y la revolvió como si se tratara de un infante acción que, si hubiese sido alguien más le hubiese costado la mano pero en ese caso simplemente había cerrado los ojos y se dedico a sentir como sus cabellos se alborotaban antes de que el extraño hombre retirara su mano y se alejara de ella para regresar a su lugar predilecto… No pudo evitar voltear y fue entonces que cayó en cuenta que el hombre era el de la mesa con el recipiente con te, el dueño del lugar junto a la ventana… Aun con los nervios como de punta termino la manzana que tenía en sus manos y tomo el libro que el anciano había dejado comenzando a hojearlo rápidamente, quizás tenía algo oculto en el, estaba como desesperaba por saber que parte de ese libro le había vinculado a ella o más bien ¿en que se basaba para decir que aquel libro iba a ser de su completo agrado? Era algo que no podía dejar pasar, hojeo este, leyó prologo y epilogo con prisa  así como el índice, los títulos de los capítulos, el titulo principal y casi rompe el libro en dos pero prácticamente no encontraba nada que le sirviera de pista ¡detente! pero qué diablos estaba haciendo, ¿Qué clase de comportamiento era este? Tai no lograba comprender en qué momento había perdido el autocontrol y menos cuando había sido vencida por ese impulso  de buscar razones para algo tan sencillo como un libro… Eran como secuelas de aquella primera impresión de su extraño lector acompañante de piso quien al voltear a ver de reojo no hacia más que leer tranquilamente mientras a ratos degustaba de su te, con plena tranquilidad muy sumido en su lectura…

Desde ese momento el tiempo comenzó a pasar rápidamente y en un abrir y cerrar de ojos había anochecido, la luz solar se había terminado indicando que era “hora de la acción” para ella pues casi todos sus deberes los hacía de manera nocturna, cuidar la base, ir a rendir cuentas o entrenar por cuenta propia en las afueras, y al parecer no era la hora de retirarse para ella pues aquel anciano cerraba su libro y lo dejaba ahí, tomaba las cosas del té y se levantaba tranquilamente retirándose del lugar sin hacer el mas mínimo ruido en esta dejando a la mujer con una inmensa duda… ¿Quién eres…?


1,664 palabras


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