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El inicio de un camino -Historia personaje- Capitulo 3

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El inicio de un camino -Historia personaje- Capitulo 3

Mensaje por Siegfried Dubhe D Alfa el Mar Feb 18, 2014 7:31 pm

Era momento de comenzar con el entrenamiento, apartados del resto del mundo, el lugar donde nos encontrábamos seria perfecto para que nadie interrumpiera, sabia bien que para volverme un espadachín samurai debería dar el máximo de mi, y que no seria algo rápido, nadie podía aprender a pelear de la noche a la mañana, utilizaría cada momento del día para acortas esta brecha, quería demostrarme a mi mismo que podía realizar esta labor a la perfección.

La mañana comenzaba de forma tranquila, mis nervios estaban a flor de piel, me temblaba todo el cuerpo nuestro lugar de entrenamiento era un dojo de fachada antigua con tres muebles dos a un costado de la puerta y uno en un rincón, el tatami de ese dojo era de una goma espuma recubierto por unas fundas de color verde y en las paredes había cuadros de distintos hombres y mujeres los cuales rodaban toda la habitación. Mi tío quien se encontraba delante mió, ante mis ojos parecía un ser divino, su silencio era perturbador como el de un bosque, y su firmeza era tal que se asemejaba a la aquella montaña donde habíamos dormido durante nuestro trayecto asta este lugar. -Siegfried, primeramente te voy a enseñar a utilizar la espada y a moverte, no será una tarea fácil pero si confías en todo lo que te pido de seguro en poco tiempo podré enseñarte mi propio estilo de pelea “el FuuRinKaInZanRai”. El fuuRinKaInZanRai es una forma de pelear donde se combinan tus mejores habilidades potenciándolas, es por esto que de primera medida seria más conveniente a moverte y utilizar tu espada- . Tras esas palabras señalo al rincón del dojo, en esta esquina se encontraba un mueble de madera de unos dos metros de alto tallado a mano, el cual al abrir una de sus puertas, descubría un mostrador con cinco espadas todas de distintos tamaños, la vainas de estas espadas eran llamativas, la primera tenia forma de dragón occidental de un color rojizo, la segunda era una serpiente negra con un fondo blanco, las otras tres restantes eran un mono amarillento recubierta con oro, una mantis religiosa con un rubí en su ojo, y la ultima de todas una grulla de un color grisáceo.

Sinceramente para mi gusto hubiera tomado cualquiera de esas espadas, pues todas eran muy llamativas para la vista, pero cuando estaba por decidirme por una de ellas mi tío acoto –Siegfried, en el cajón de abajo del mueble esta tu katana….hahahaha…. tómala y ven rápido-

Al hacer caso a las palabras de mi tío no sin antes imaginar una espada con una vaina completamente mas preciosa que las restantes, abrí el cajón indicado y vi en ella un pedazo de madera malcortazo, desalineado y todo mellado. –Esa es tu espada sobrino… ámala porque la usaras por los próximos años- una pequeña pausa para señalar la madera indicada y agregar –hahaha-. –Pero ti….- intente excusar el tablón pero mis palabras fueron interrumpidas nuevamente por este familiar tan gracioso –apúrate muchacho o me volveré aun mas viejo-. Sabiendo que mis palabras no tendrían la repercusión deseada di fin a una queja que nunca empezó y tome a tablón para luego caminar rumbo al centro del dojo.

-bueno primero lo primero… demostrare que sabes hacer- sin dar tiempo corrió a como un relámpago y en menos de un segundo alcanzo mi ubicación sacándome de un santiamén la espada de mi mano para luego golpearme suavemente la cabeza con ella. Por supuesto yo no había podido ver ni uno de sus movimientos, -¿y Siegfried? Que a pasado te quedaste inmóvil… al menos dime que sucedió recién-. Tomando mi frente con mi mano mientras frotaba la zona golpeada dije –supongo que corriste hacia mi y me quitaste de la mano a tablón y con este golpeaste mi frente- mientras me daba nuevamente a tablón este agrego –perfecto bruto, has hecho un buen análisis de la situación y e aquí la primer lección tu espada es tu brazo, tu pierna tu cabeza tu corazón, nunca dejes que nadie te la arrebate, pues de ser así quedarías completamente desarmado- tras devolverme a tablón este agrego –a partir de hoy no soltaras nunca la espada, te bañaras con ellas dormirás con ellas comerás con ella y limpiaras la casa con ella- su método no me agradaba mucho, no por tablón ya que cuando tuviera algo de tiempo lo repararía un poco, pero la parte donde debería limpiar la casa era bastante molesta para alguien a quien desde niño habían obligado a hacer eso toda la vida.

-toma la espada con las dos manos, y la punta de esta hacia delante-. Cuando realice esa acción este comenzó a tirar patadas hacia la espada, si bien sus patadas no eran fuertes, su intención era que yo siempre después de una patada reubicara lo más rápido posible la espada en su lugar, -bien Siegfried continua así...- dijo mientras seguía arrojando sus golpes –a hora comenzare a hacerlo mas intensamente así que prepárate- con cada segundo sus patadas iban tomando fuerza y velocidad, haciéndome cada ves mas costoso reacomodarme –¡¡¡VAMOS Siegfried NO PIERDAS EL EQUILIBRIO!!!- lentamente mis brazos comenzaban a cansarse mis antebrazos se entumecían haciéndome transpirar cara ves mas, en tanto mi familiar si siquiera parecía agitado, sus ojos demostraban una serenidad innata, y sus patadas hacia la espada no paraban de secar, no entendía como alguien podía tener tanto resto físico, pues al cavo de unos diez minutos, esta rutina continuaba –COMENZARE A TIRAR PATADAS A TUS FLANCOS, INTENTA GOLPEAR MIS PIERNAS PARA ALEJARLAS…. NO TE PREOCUPES NO TE GOLPEARE- dijo al tiempo que cumplía sus palabras, por momentos su velocidad, era tal que parecía no tocar el tatami de aquel dojo con ningunos de sus pies, mientras que yo esta llegando a mi limite, este no cesaba. No tenencia que intentaba hacer mi tío realizando esto. Ya mis hombros me dolían, mis brazos me ardían y mis reflejos menguaban comenzaba a flaquear por todos lados, y en mas de una ocasión no podía golpear con mi espada los pies de mi tío, pero en ese entonces sus palabras me dieron fuerzas –¡¡¡ Siegfried IDIOTA QUE TE SUCEDE… VAMOS AUN TIENES MUCHO… OLVIDATE DEL CANZANCION OLVIDATE DE RESPIRAR DE ESO SE ENCARGARA TU CUERPO… SOLO CONCENTRATE EN GOLPEAR MIS PATADAS…HACES ESTO POR ZANGETSU!!!- aquello que había dicho mi tío era cierto, nadie me había obligado a nada, estaba actuando por mis propios ideales y con esto comprometiendo a mis familiares, no podía rendirme en el primer día no debía rendirme.

En aquel momento comprendí que intentaba hacer mi tío, buscaba ver de que estaba echo su sobrino, buscaba ver como reaccionaria si algún día tenia una pelea a muerte y mis brazos no me respondería, mis piernas perderían sus fuerzas mi mente se nublara y mis sentidos desaparecieran. Sus intenciones eran saber como reaccionaria ante la muerte la abrazaría o lucharía contra ella. Al entender esto mi cuerpo comenzó a moverse por si solo lentamente mis nervios fueron desapareciendo, mis brazos dejaron de arder, mi sentidos volvían, estaba superando los limites. Cada patada de mi tío conllevaba una acción y reacción de mi parte, era como si un número de movimientos se relucieran a uno. Tras 10 horas de continuar de esa forma, intentando bloquear las patadas de aquel hombre, este dijo –VAS MUY BIEN Siegfried, A HORA SI INTENTARE GOLPEARTE… ESTATE ATENTO-. Un segundo vasto para que el entrenamiento de aquel día llegara a su fin, tras lanzar una patada a mi flanco derecho, la cual apenas pude bloquear, tablón salio volando por los aires, y sin pensar corrí hacia ella arrojándome por los aires de aquel dojo y atrapándolo antes de que tocara el tatami, dando un pequeño rombo en el cuelo intente levantarme pero una patada golpeo mi frente dejándome tendido en el suelo, antes de desmayarme mi tío sonrió fuertemente –hahahaha… bien muchacho entendiste tu espada es tu alma sin ella no vives-

Al despertar yacía acostado en mi cama aun sujetando el mango de tablón.
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Siegfried Dubhe D Alfa

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