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El inicio de un camino -Historia personaje- Capitulo 4

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El inicio de un camino -Historia personaje- Capitulo 4

Mensaje por Siegfried Dubhe D Alfa el Jue Feb 20, 2014 3:02 pm

Un nuevo día comenzaba, y con este una nueva etapa en mi crecimiento, los juegos infantiles quedaban atrás, desde ayer ya no era un joven con un capricho a hora debería ser un alumno el cual respetara a su sensei, un alumno que no criticara, un alumno que acataría cada orden que se le diera sin titubear. La jornada de entrenamiento comenzaba antes del amanecer, mi tío era alguien importante entre los revolucionarios, y si quería convertirme en un espadachín debíamos trabajar todo el día todos los días para acortar los tiempos.

El entro en mi cuarto y me despertó a las cinco de la madrugada y mientras yo me despabilaba y me vestía el preparaba el desayuno para ambos. Tras una buena cimentación nos dirigimos hacia el dojo, al llegar al lugar una sorpresa aguardaba en este, un pupitre y un pizarrón, adornaban la sala, -primero debes aprender a utilizar esto- dijo mientras se señalaba su cerebro –y después podrás aprender a utilizar esto- señalando su katana. –Hoy la lección será más bien teórica, pero no por esto menos impotente, es mas si aprendes rápido la teoría la práctica será más sencilla-

Las enseñazas de mi tío comenzaban con la actitud del espíritu en las artes marciales, el estado de espíritu debe seguir siendo el mismo que en la vida, en estas se basan respecto a en un combate no debo estar demasiado tenso ni demasiado relajado, manteniendo la mente centrada de forma que no haya desequilibrio. Luego de una explicación, mi tío agrego –levántate a hora bien la parte practica- debía ser uno con tablón, desde el día de ayer nunca lo había soltado, como bien me había dicho mi sensei. El ejercicios esta ves era algo distinto tras retirar el pupitre y la pizarra del tatami este agrego –ponte en el medio del tatami, te arrojare estas pelotas desde distintos ángulos, de veras esquivarlas, sin tocarlas-

Alrededor del tatami se encontraban diez baldes con pelotitas amarillas dentro de estos, -recuerda Siegfried; aunque estés tranquilo, tu espíritu esta alerta, aunque estés apremiado, tu espíritu no esta apremiado, la mente no debe ser arrastrada por el cuerpo ni viceversa- sin mas arrojo casi sin fuerza la primer pelotita a mi frente, solo me vasto un movimiento reclinando mi cuerpo hacia el costado para esquivarla. Si bien creía que lo había hecho bien ya que este objeto no me había golpeado Edward dijo –muy mal Siegfried haz hecho muchos movimientos innecesarios por una pelota que desde un principio no llegaría a tu posición inicial, recuerda pon atención a la mente no al cuerpo, no permitas que haya insuficiencia ni exceso en tu mente-. Una nueva pelota fue lanzada hacia mi pierna derecha esta vez con un poco mas de fuerza, cuando lo creí indicado levante la pierna para esquivarla. – Siegfried, esa pelota tenia efecto hacia fuera nunca te iba a golpear si te quedabas quieto- sus dos primeros lanzamientos parecían normales, pero guardaban un truco el cual en ambas ocasiones desconocí. –escúchame bien Siegfried y recuerda esto, el ojo que observa es mas fuerte, el ojo que percibe es mas débil, si estas todo el tiempo percibiendo que puede pasar en ves de obsérvalo no llegaremos a nada, cosas como estas son difíciles de dominar al mismo tiempo cuando tenemos prisa por actuar, si tranquilizas tu cuerpo y mente se te ara mas fácil- sus palabras eran sencillas pero difíciles e implementar.

Tomo dos pelotitas y arrojo ambas hacia mi cuerpo, esta ves no intente adivinar su dirección, simplemente espere el tiempo necesario aprovechando las enseñanzas, no busque esquivarlas solo deje que estas golpearan mi cuerpo. – ¿Porque te has quedado quieto Siegfried?- -me dijiste que ponga atención a mi mente, bueno, entendí que por las fuerza en las que venían no había necesidad de esquivarlas, la fuerza con las que las lanzaste no me arrían nada- no sabia si estaba en lo correcto, pero mi tío sonreía tras mi respuesta. –Bien Siegfried, muy muy bien, la mente controla al cuerpo no el cuerpo a la mente, si algo no te daña no tienes porque evitarlas- tomando dos pelotitas mas arrojo ambas a mis pies, a hora ambas venían mas rápido que las anteriores, observe ambas esperando el momento indicado para mover mis pies, cuando entendí que no traían consigo ningún truco como las anteriores, me moví rápidamente hacia un costado evitando ambas, pero para mi asombro otras dos pelotas golpearon mis piernas.

-¿te explico tu error?- dijo mi tío entre rizas, esperando que yo le respondiera, -es fácil bruto…hahahaha. Entendiste rápido el concepto de la observacion, pero no aun el de la mente, observaste mi primer lanzamiento y esperaste correctamente cuando moverte, pero todo el tiempo tu mente estaba concentrada pensando si era un nuevo truco, en ves de dejar fluir tus pensamientos, no tenias forma de saber si te arrojaría alguna mas pero si tu mente hubiera estado equilibrada abrías escuchado cuando te arroje las restantes dos-
No tenia que dejar la mente en blanco, ni concéntrame demasiado en que estaba haciendo solo tenia que esquivarlas

-a partir de a hora, no te daré mas explicaciones tienes que encontrar el equilibrio por vos mismo, por cierto si te golpean mil pelotitas no te entreno mas y vuelves con tu padre- desde ese momento sus lanzamientos comenzaron a ser mas reiterativos, arrojaba una pelota, y inmediatamente desde el otro lado de la habitación arrojaba otras dos, no veía en que momento cambiaba de lado como pasaba de un balde a otro, pero sus lanzamientos no eran in esquivables, estas pelotas venían mas lentas, mas rápidas, con efecto, ciertamente era muy difícil deducirlas, no era esto lo que debía hacer, solo tenia que esquivarlas.

Los primeros lanzamientos fuero muy difíciles de esquivar, de un total de doscientas, había esquivado cuarenta y dos, -¡¡¡QUE TE PASA!!!…YA TE AN GOLPEADO CIENTO CINCUENTA Y OCHO PELOTITAS-. Sus palabras de aliento me llevaban a pensar demasiado en todo olvidando sus enseñazas, lo que me dificulto aun mas esquivar las doscientas restantes –DEMONIOS Siegfried … YA TE GOLPE 330 VECES- mis nervios comenzaban a florar, recuerdos de mi padre, mi madre invadían mi mente, no llegaría nunca a evitar que me golpeara mil veces.

-detente Siegfried.- dijo mi tío con un rostro algo molesto –en lo que respecta a los pies, debes mantenerlos firmes sobre los talones dejando al mismo tiempo libre los dedos de los pies. Que tus pasos sean largos o cortón, lentos o rápidos, según la situación lo amerite, pero tienes que moverlos siempre como lo haces normalmente, evita los pasos inseguros, inconstantes y ruidosos. Has pasos complementarios, que no sea solo un pie. Cuando arremetes, retrocedes o incluso cuando paras un golpe, move el pie derecho-izquierdo-derecho-izquierdo, con pasos que se complementan. Pone atención en no mantenerte solo sobre un pie-

El nuevo concejo de mi tío, me había tranquilizado bastante, mi mente estaba más pendiente de cómo mover los pies que de las pelotitas que me arrojaban. Las nuevas tanda de doscientas, fue un total desastre solo pude esquivar diez de ellas, aun así mi tío no dijo nada, no me importaba que me golpearan solo intentaba moverme bien con los pies, pisar bien hacer pasos complementarios.

Cuando mi cuerpo se acostumbro a estos movimientos de pie, mi mente se relajo, mis nervios se dispersaros, ya no me importaba que me golpearon, solo dejaba que fluya mi cuerpo, que mis ojos observaran los necesario, y que mi mente disfrutara el momento.

Después de tres tandas más de doscientas, mis estadísticas comenzaron a ser favorables, de un total de mil pelotitas, había esquivado un total de cuatrocientas pelotitas, golpeándome setecientas veinte pelotitas. –OK… a hora te arrojare cinco mil pelotitas recuerda, te golpe setecientas veinte veces, si te golpeo doscientas ochenta veces mas esto se termino-. Sinceramente para esas alturas no me importaba cuantas arrojara, solo quería ver cuantas podía esquivar.

El lugar estaba completamente destruido aun así mi tío había comenzado con su envestida, durante el tiempo siguiente, fui esquivando una tras otra, algunas me golpeaban pero en su mayoría las podía evitar. El entrenamiento me agradaba Tal fue el caso que mi tío, no solo arrojo cinco mil mas sino que tras llegar a ese numero continuo arrojando durante todo el día y toda la tarde, nos habíamos salteado las comidas, y aun así continuaba esquivando todo lo que podía. Mis números habían mejorado notablemente de, mil lanzamientos solo me golpeaba en tres o cuatro ocasiones,

Al llegar al numero novecientos noventa mi tío tomo diez ultimas pelotas, y dijo – Siegfried, te arrojare estas con todas mis fuerzas, si puedes esquivar una, el entrenamiento continuara mañana-. En ese momento un rayo de luz golpeo en mi frente, -uno-, rápidamente otra golpeo en mi nariz –dos-, la tercera y la cuarta golpearon mi pecho, no podía ver sus lanzamientos, ni en que momento salían despedida de su mano, simplemente no me encontraba a su nivel. –cinco…seis…siete- brazo derecho pierna y brazo izquierdo – ocho, nueve- pecho y estomago. –la ultima Siegfried … buena suerte- dijo al tiempo que agachaba su vista y miraba esta ultima pelotita que llevaba en su mano derecha. En ese entonces la ultima de ellas salio despedida de su mano, solo debía esquivarla, pude observar que esta no llevaba la misma velocidad que las anteriores, su dirección parecía golpear en mi rostro, solo debía moverme un poco para evitarla. Pero de ser así hubiéramos estado todo el día jugando, mi mente se encontraba relajada, y cuando esta pelotita estaba por golpear mi rostro, moví mi brazo izquierdo donde se encontraba mi katana, hacia arriba evitando que la pelotita golpeara sobre esta,

-muy bien Siegfried, te mantuviste tranquilo en todo momento, y supiste que esa pelota no iba dirigida a tu rostro sino a una de tus extremidades, a tu katana…hahahaha. Me alegro que la hayas esquivado si hubiera golpeado en ellas te abrías tenido que ir…-
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Siegfried Dubhe D Alfa

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