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Destino (Trama Akuma - Privado)

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Destino (Trama Akuma - Privado)

Mensaje por Lex Suberu el Lun Feb 24, 2014 5:40 pm

Las calles de la isla parecían tranquilas, el silencio inundaba el lugar y pocos altercados y conversaciones parecían suceder en el relajado lugar. Los niños pequeños jugaban con las gallinas, un verdadero aspecto de pueblo enternecedor parecía ser la isla Shimotsuki pero el pirata erraba en su idea al encontrarse en un territorio diferente al que había imaginado, no obstante su tranquilidad se vio detenida en breves instantes. ¡Detengan al ladrón! –Se podía escuchar de fondo- Los niños dejaron de jugar para alertase de los sucedido, su padres salían de las diminutas pero confortables casas para ver que era tanto alboroto. -¡Al ladrón, el ladrón! –Se escuchaba cada vez más cerca- Si los pueblerinos forzaban la vista a la lejanía podría ver como una nube de polvo se acercaba con gran velocidad. Un joven se acercaba como si algo o alguien le persiguieran, no estaban descaminados pues un total de diez o quizá quince ostentosos hombres le perseguían con hoces y rastrillos. Si la nube de polvo se acercaba más, se podría ver perfectamente como un individuo de aspecto juvenil huía de sus perseguidores, algo curioso parecía tener en las manos ¿Una gallina? Sí, solo parecía tener una gallina que, alborotada, le picoteaba la cabeza.

- Estúpidos pueblerino, solo es una gallina… tengo hambre -Razonaba el muchacho de extraños cabellos mientras saltaba obstáculos como bien fuesen animales o incluso barriles que rondaban por el pueblo- El muchacho pasó de largo por el pueblo mientras numerosos hombres le perseguían y gritaban su nombre y posiblemente describiendo la posible profesión de su progenitora. -Sabemos quién eres desgraciado –Exclamó uno de los individuos mientras le perseguía- Se sabía que todos los comentarios solo eran una mera distracción para hacer enfadar al muchacho y poder atraparle, Lex no sería tan estúpido como para caer en su trampa, era inteligente. Su mente estaba en otra dimensión comparada con las de los estúpidos que hubieran frenado y encarado a los perseguidores, el coloso era mucho más que eso, era un verdadero hombre. - Repite eso que has dicho… ¡Nadie me insulta! -Dijo mientras se detenía en seco levantando polvo bajo sus pies tras tal freno en seco- Sí, aunque fuese inteligente, jamás toleraría un insulto hacia su persona. Ese hombre estaría en problemas y ya no habría mucho por remediar tal error. Antes de que el hombre maleducado tuviera tiempo a decir nada, Lex le propinó un fuerte golpe con el puño provocando una posible rotura en su boca y por lo tanto, un gran número de dientes desperdigados por el suelo. ¿Cómo acabaría el muchacho? ¿Podría con todos y cada uno de ellos? Valentía no le faltaba. Una soberana paliza le fue aplicada, golpes por todos lados, cortes en partes que ni siquiera conocía. Lex había quedado hecho un cromo y, estando ahora solo, caminaba por los alrededores de la ciudad.
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Re: Destino (Trama Akuma - Privado)

Mensaje por King Bradley el Mar Feb 25, 2014 2:39 am

El acorazado podía verse desde cualquier parte de Shimotsuki, era una bestia colosal de acero y hierro diseñado para surcar cualquier mar, para atravesar los peligrosos mares del Calm Belt y estaba preparado y acondicionado para llevar a uno de los mas poderosos y altos cargos de la Marina, y ahora lentamente se encontraba arribando en aquella pequeña isla del East Blue.

Era imposible no verlo, su tamaño triplicaba al de cualquier otro navío que estuviese atracado en el puerto, y ni bien soltó el ancla y el puente fue conectado una tropa inmensa de marines bajo para formar una fila, uno al lado de otro cada uniformado se paro estático mirándose los de cada lado directo al rostro, firmes, saludando al unisonó al tiempo que aquel que los guiaba y comandaba hacia presencia para bajar de aquel inmenso transporte bautizado como “Kairser”.

Un hombre de rostro duro y firme, con facciones marcadas y agrias hizo su aparición, uniforme azul impecable, con sus condecoraciones y las medallas que indicaban no solo su altísimo rango, sino su cantidad de hazañas y reconocimientos a lo largo de su carrera. Los sables enfundados, peculiarmente siempre llevaba cuatro colgando tras su espalda a la altura de la cintura. Cada paso que el hombre del bigote oscuro y prolijo dio resonó en todo el puerto como un estruendo, su presencia, su porte y todo en el destilaba un poder abrumador, sostenerle la mirada era algo imposible, pese a que llevaba un parche en su ojo izquierdo…

Aquel no era cualquier hombre, era un Almirante de la marina, y no cualquiera, sino el mismísimo King Bradley, héroe de guerra de las fuerzas navales, un hombre que podría poseer los mas altos cargos y distinciones y que simplemente no lo hacia porque no le apetecía. Sin duda aquel sujeto debía de ser considerado el mejor espadachín del mundo y aun así el no se preocupaba en ostentar dicho titulo, no, sus preocupaciones pasaban por hacer cumplir la justicia, por impartirla y protegerla, y para ello estaba en aquella isla, su atención no era requerida para muchas cosas en aquellos lares, las misiones que el emprendía tenían que estar a la altura de su abrumador poder, pero en aquella ocasión ello se trataba de cerrar un cabo suelto, atarlo y dar por muerto un problema, y aunque aquello no requiriese de su presencia, jamás delegaba cosas vinculadas a sus misiones mas elevadas.

Cuando piso la tierra firme de la isla su voz sonó como un trueno, ante la cual los marines respondieron en un coro.

- Lo que busco es un peli plata de 20 años de edad aproximadamente, posee uns extraños ojos rojos que delatan su podrida raiz. Búsquenlo inmediatamente!! –

Una vez dicho aquello un grupo de alrededor de treinta marines se desplego por toda la isla, mientras que al tiempo que estos lo hacían, corriendo desde el gran acorazado bajaban unos hombres portando mesas y sillas entre otros artefactos, para allí mismo en medio del puerto colocar las mismas y armar una mesa de te, en la cual muy calmo y sereno como si fuese el señor de todo el lugar, Bradley se sentó para disponerse a beber un poco de te, mientras el ultimo de los que habían bajado del barco colocaba sobre la mese un denden mushi de la marina, mediante el cual se le revelaría la posición de su objetivo.
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Re: Destino (Trama Akuma - Privado)

Mensaje por Lex Suberu el Mar Feb 25, 2014 4:23 pm

Después de haber pasado lo peor, después de lograr que su cuerpo quedara prendido en un cúmulo de heridas y lamentaciones, el muchacho de blanco cabello caminó por las calles, solo y sin más que su propia compañía para mantener la cordura. No sabía qué hacer, que decir y ni tan siquiera tenía medios para escapar de aquella estrepitosa y mal educada isla. Lex tenía que pensar, su forma de actuar le había hecho imposible una huida con glamur, numerosas personas del pueblo le odiaban o al menos despreciaban al haberlo visto robar una gallina. Malos individuos que no entendían que lo que nuestro pirata quería hacer era comérsela, malos pensamientos debieron rondar en las mentes de pueblerinos antiguos mancos de amor y mujeres. Antes de que nuestro joven e inepto pirata pudiera entender nada, sus rojos ojos divisaron algo que se acercaba, para un humano normal podría tratarse de un barco, de un buque marine, de la justicia plasmada en carne y hueso. Para Lex eran dos cosas, una vía de escape y la muerte personificada. El pirata tendría la grata suerte de presentarse ante el buque buscando refugio, la mala suerte sería que los marines le reconocieran haciendo así que sus días de libertar cesaran.

- ¿Qué hace un barco de ese tamaño por aquí? –preguntaba el joven pirata algo confundido-.Lex no comprendía la gravedad de la situación, lo lograba entender como un pirata era un cebo fácil ante los marines y como la libertad que tanto había buscado se podía esfumar de un momento a otro. Sólo quedaba esperar, usar el cerebro y salir de aquella isla lo antes posible, sin vacilar y con las ideas claras, vivir ante la muerte, morir ante una vida aburrida. Los rayos procedentes del astro rey dejaban la clara imagen de agotamiento en el peliblanco, su piel seca mezclada con el sudor se podía palpar, se podía oler incluso si se llegara el momento en que se acercara mucho a nuestro pirata. Como un curioso ladrón, Suberu descendió la colina para ver qué tan grande podía ser aquel barco, no dejaría a un lado su forma de ocultarse ya que no gustaría ser apaleado por los pueblerinos una vez más. Sus pasos llegaron al puerto al son que se ocultaba sobre el tejado de una casa cercana. Su vista no daba crédito, numerosos marines estaban descendiendo de aquel barco, personas trajeadas caminando por orden y en fila mostrando así las directrices que se enseñaban en los cuerpos de la justicia, en las mentes de los jóvenes marines que buscaban a los malhechores con ímpetu y determinación, todo por el bien de la justicia, todo por el bien de la humanidad.

Impresionante, parecen hormigas… - comparó el pirata a los marines por su forma de caminar-. Era cierto aquello, los miembros de la justicia se aglomeraron en el puerto haciendo que todo civil se preguntara lo más lógico ¿Qué estaba haciendo en aquel lugar? El hombre más distintivo de aquel lugar descendió del barco impecable, su sola presencia podía matar, su aura equivalía a la presencia de la misma penumbra y desesperación. Los marines besaban por donde aquel hombre pisaba, no literalmente sino más bien con metáfora ya que Lex podía oler la admiración de aquellos marines al líder presente en el lugar. – Ese hombre da respeto. –su rostro serio mostraba la verdad de sus palabras-. Los animales se detenían, los pájaros evitaban volar cerca de aquel hombre y los pocos peces que había osado acercarse a la orillas de aquel puerto regresaban por donde habían venido presas del miedo. ¿Quién era aquel hombre? Muchos se lo estarían preguntando y quizá no era una mala cuestión pues lo que se produjo a continuación marcó el presente y el futuro del joven Suberu. La descripción que se había dado paralizó al muchacho, no habían muchas personas con el pelo color plata por la zona, hecho que acortaba las distancias para saber a ciencia cierta que estaban buscándole.

Ahora sólo hacía falta una incógnita en la ecuación ¿Por qué le buscaban? El haber robado una gallina no le hacía merecedor de tal búsqueda y mucho menos después de haber sido apaleado por el dueño de dicha gallina. – ¡El ladrón de la gallina! – exclamó un pueblerino mientras le hacía señas a los marines sobre la posición en la que se encontraba el pirata-. ¿Le habrían visto? Sólo quedaba rezar a Dios, pues el diablo estaba en la isla y vestía como un marine.
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Re: Destino (Trama Akuma - Privado)

Mensaje por King Bradley el Miér Feb 26, 2014 12:54 am

Shimotsuki no podía saberlo, nadie en verdad podía saber la profundidad y el alcance que tendrían los hechos que en aquella pacifica isla estaban desarrollándose lentamente. Aquel había sido un pésimo día para elegir robar una gallina para el joven peli plata, no por el mero hecho de hurtar un simple animal para alimentar su cuerpo, sino porque este mismo seria el detonante de que medio pueblo centrase su atención en el, y por ende llegase a acusarlo con la marina sin importarle el porque lo buscasen.  

Los hombres del Kaiser se dispersaron rápidamente por la zona portuaria, comenzando a buscar a su objetivo en grupos de a tres, con preponderancia y arrogancia los marines se presentaban ante la gente demandando información, alegando la descripción del muchacho que buscaban, al cual la gente sin demora ni duda delataba por nombre y apellido, relatando los sucesos que habían ocurrido aquella mañana. Un joven que tenia una descripción de igual parecido al objetivo fue tomado con brusquedad y sometido por algunos golpes hasta que pudieron comprobar que sus ojos eran de un intenso azul. El hecho de trabajar bajo las ordenes de tan ilustre personaje dotaba a aquellos hombres de una impunidad pocas veces vista en aquellos mares, el poder y la autoridad que poseía quien los mandaba y respaldaba estaba a años luz de cualquiera que estuviese en aquella área. La gente de la isla rápidamente comprendió esto, pues el rumor de quien era aquel que tomaba te plácidamente en el puerto interrumpiendo el paso de las carretas que descargaban mercadería como si el fuese amo y señor de todo sin obligación de pedir permiso o explicar nada.

Para la mala suerte, o bien desdicha de Suberu, cuando todos se dieron cuenta de ello y sintieron culpa y remordimiento por entregar a un joven a tal mano despiadada el asunto ya estaba demasiado desarrollado. Dos de aquellos grupos de reconocimiento habían escuchado el grito del hombre, aquel que declaraba al ladrón de gallinas señalando a un techo de una de las casas cercanas a la zona portuaria. Fastidiado por la perdida de tiempo, uno de los marines golpeo con su rifle el estomago de aquel sujeto. – Estamos buscando a un tipo de pelo plateado y ojos rojos no vinimos a atrapar tus estúpidos ladrones. – mas en ese momento uno de sus compañeros grito a viva voz desesperado, - ¡Es él!  Allí sobre el tejado miren su cabellera! – Dos de los hombres al instante elevaron sus rifles y comenzaron a disparar hacia aquel tejado sin advertencia previa ni señal alguna. Mientras que los otros cuatro se ponían en movimiento. Aquel que había golpeado al hombre delator saco un co-den den Mushi de su bolsillo, un pequeño caracol con el mismo color que el que reposaba en la mesa de Bradley.

“Berep  Berep, Berep Berep” Interrumpió el placido te del Almirante el caracol apostado a su derecha. El Fuhrer lentamente bajo su taza aun con medio te por tomar y tomo una blanca servilleta para limpiar su bigote, luego deposito la misma sobre la mesa y se dispuso a tomar la bocina del comunicador. No emitió ninguna palabra y se limito a oír lo que sus hombres tenían para decir. Una vez que escucho aquellas palabras colgó la bocina, sin siquiera despedirse o felicitar a su subordinado, no veía el porque, eran sus ordenes, cumplirlas era la razón de su vida.

Se puso de pie retirando la silla hacia atrás y tomo con paso ceremonioso y calmado las espadas que había dejado aun lado de la mesa pues claramente le incomodarían para sentarse, abrocho el juego de cuatro sables coloco su mano derecha tras su espalda con el puño cerrado y la izquierda delante de igual forma, y sin mirar atrás ni dar mas ordenes de ser acompañado, con paso firme y sonante, ante el cual cada individuo en la zona procuraba evitar y dejar libre, avanzo hacia la zona desde la cual había recibido el comunicado.


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Re: Destino (Trama Akuma - Privado)

Mensaje por Lex Suberu el Miér Feb 26, 2014 6:02 pm

Numerosas situaciones se habían vivido en aquella tierra dejada de la mano de Dios, Lex no comprendía como el robo de una gallina podía despertar tales ansias de matar por parte de los inocentes pueblerinos y como un ápice de bondad le hubiera bastado para entender que robar era malo. Mala suerte, eso era lo que bien se había creado en aquella isla momentos antes de que llegaran los marines, Lex había robado, bien, hasta ahí todo claro, la cuestión seguía siendo la razón por la que le estaban buscando los marines. El pequeño de los Suberu no dio crédito en el momento en que su presencia fue marcada, en el momento en que aquel hombre de cabello negro y parche describieron sus rasgos más significativos, el cabello, el color de ojos… partes de su cuerpo que darían facilidad a la hora de encontrarle.

Su primer pensamiento fue el intentar escapar, huir de aquella isla y no regresar nunca, coger una barca y remar, remar como si no hubiera un mañana, remar con todas sus fuerzas y escapar de la adversidad que se podía percibir en los momentos en que un buque marine había tomado tierra. Los pequeños grupos de marines deambulaban por la isla, recorriendo cada rincón con el objetivo de buscar a Lex, de seguir su pista o al menos de dar con su presencia. Todo era demasiado confuso, extraño y exagerado, no era normal que el robar una gallina o mejor dicho, intentarlo pues no lo había logrado hacer. El sudor de su frente no cesaba y el miedo ante la presencia de aquel hombre no borraba su memoria, no olvidaba aquel ojo incrustado en la mirada de un marine, de aquel marine, Lex no entendía nada y eso le provocaba temor, demasiado para mantenerlo controlado, demasiado para mantenerse oculto a la perfección. El hombre inocente que había delatado al joven Suberu fue agredido por los marines, era normal que eso sucediera a manos de tales personas, sujetos sin corazón que servían un gobierno corrupto.

Mierda… -expresó el pirata asustado de aquel acto-. Su siguiente movimiento fue el ver como balas se incrustaban en el tejado, ver como los pequeños proyectiles pasaban muy cerca de su cuerpo logrando que uno de ellos tocara su piel sin quedar incrustada en él. La bala había pasado por su costado derecho bajo las costillas creando un corte en esa zona, corte que no dejaría de sangrar e impediría su huida por mar. – Ahj… -el dolor brotaba de sus labios al intentar caer de aquel tejado-. Sus piernas reaccionaron con velocidad intentando escapar de aquel lugar pero con la mala suerte de ir en dirección al puerto. Sus ojos rojos no dejaban de mirar a los pueblerinos, la culpa de aquellas personas deberían servir para algo.

No he hecho nada malo, sólo quería comer… -comentaba con resignación al son que intentaba escapar evadiendo los disparos que pudiera-. Su zurda bajo el costado derecho evitaba que la sangre brotara con más fuerza de la necesaria. Su carrera terminaría haciendo que se topara de bruces con aquel marine, con aquel sujeto cuya presencia era letal, hombre armado en gran medida y con un objetivo. La cuestión era ¿Cuál objetivo?
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Re: Destino (Trama Akuma - Privado)

Mensaje por King Bradley el Miér Feb 26, 2014 11:03 pm

El joven hacia lo que podía contra aquella desventaja numérica y armamentística, la marina podía ser brutal si lo quería y al parecer en aquellos momentos nada le importaba. ¿Era acaso que simplemente lo querían muerto? Pues siquiera habían preguntado simplemente los hombres habían comenzado a disparar contra el, mas con habilidad el joven escapo del techo aun sin poder librarse de sus cuatro perseguidores restantes, pues los dos que se apostaron a disparar primeros habían perdido el rastro en la maraña de casas que era el puerto, de ninguna forma pensarían ellos que el muchacho seria tan despistado como para correr hacia la posición en que se encontraba su barco, y peor aun su líder, por tanto se perdieron a los gritos entre las viviendas intentando dar con el o sus compañeros.

Mientras por la calle principal del puerto, el joven buscado corría desesperado azotado por sus perseguidores quienes sin dejar la carrera disparaban indiscriminadamente hacia el, uno pensaría o imaginaria que en una escena como aquella donde las fuerzas de la autoridad emplean sus armas con tanta libertad los civiles habrían sido puesto a seguro, mas este no era el caso, aquello sin duda era algo imposible siendo que aquella era la hora mas ajetreada de trabajo en aquella zona, y por ello la escena era coreada con gritos de terror y pánico por parte de las mujeres que corrían a esconderse como podían, hombres que acarreaban carretas con fardos que se bajaban y ocultaban tras estas, pues era evidente que en aquel cuadro cualquiera podía salir lastimado. Mas para la suerte de aquel muchacho de cabellos blancos, que ya sangraba por una superficial herida, los marines no podían hacer blanco con facilidad mientras intentaban mantenerle el paso.

Aunque sin saberlo, el mismo joven estaba entrando en la boca del lobo, apestando a sangre, y despertando así un apetito imparable y asesino, pues sus pasos los guiaban directamente hacia Bradley, aquel marine de porte tan temible, que con paso firme y calmo caminaba hacia ellos. Al observar como el muchacho corría sin ver se planto en su lugar y sin poder evitarlo el joven se dio de bruces contra el y cayo al suelo, mas los marines que le perseguían siguieron disparando hasta que quedaron petrificados al ver que era su propio jefe a quien apuntaban sus últimos disparos ya que su presa había caído al suelo.

Como si de una mosca que choca contra una pared se tratase, el Almirante siquiera dedico una mirada al joven que había rebotado contra su figura, su atención estaba puesta en aquellas balas y los hombres que la habían disparado, con su brazo derecho como si de un rayo se tratase desenvaino uno de sus sables, haciendo con el mismo cuatro rápidos movimientos casi imperceptibles, los cuales partieron al medio cada una de las municiones arrojadas en la ultima ronda para finalizar envainando nuevamente el sable en su lugar.

Podía decirse que aquellos cuatro marines temblaban en su lugar por lo que habían hecho, un gruñido escapo del inmutable almirante, y su ojo se poso en cada uno de ellos, un ojo despiadado y frio, carente de compasión o piedad. Tan solo eso basto para que los ojos de los cuatro hombres se pusiesen en blanco, al unisonó los cuatro cayeron derribados por una fuerza invisible golpeando secamente contra el piso, uno de ellos se partió la nariz y comenzó a sangrar en el lugar, mientras que otro cayo con la boca abierta, comenzando a babear con su rostro pegado al piso completamente inconsciente. La presión de la voluntad de aquel hombre era algo atroz, incapaz de soportar, pese a que el era un maestro en el control total del Haki y que se había centrado solo en aquellos cuatro hombres, la fuerza de su presencia acabo derrumbado al resto de los civiles que se encontraban contemplando la escena. Para Lex, tendido allí en el piso, aquello debía de sentirse como si alguien le estuviese presionando el cerebro y a su vez pisara su pecho evitando que pudiese respirar con normalidad, mas nada de eso sucedía, solo era aquel aterrador hombre.

Finalmente su mirar bajo y se poso en el joven peli blanco de ojos rojos, no había duda de que aquel era su presa, mas aun así, aquella pétrea voz que no expresaba mas que todo lo que la imagen del hombre ya anunciaba reverbero en el ahora enmudecido puerto. - Suberu – Probablemente aquel joven se encontrase ante los últimos minutos de su breve existencia.



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Re: Destino (Trama Akuma - Privado)

Mensaje por Lex Suberu el Vie Feb 28, 2014 5:29 am

Escapar cuando la muerte era la que perseguía podría considerarse algo imposible, los ojos rojos de nuestro pirata se perdían entre la niebla que se formaba con el ambiente cargado de marines y las salidas obstaculizadas, poco se haría ante la presencia de la justicia. Lex no tenía muchas posibilidades, su mente ideaba mil planes que, al segundo, dejaban de servir, su herida impedía luchar con soltura y el desconocimiento de la razón por la que aquellos hombres del gobierno se habían presentado creaba en él incertidumbre al son que desesperación. La herida brotaba con fuerza como si le enseñara que no debe estacar a su destino, que le dijera, directa o indirectamente la forma en la que debía de seguir en aquellos momentos de dura durabilidad a la hora de poder o no sobrevivir. En esos momentos en cuando nuestro pirata caminaba intentando escapar a su destino, sus recuerdos llegaron a su mente, Lex siempre era igual; siempre huyendo a los problemas, sin pensar y sin hacer lo que un hombre de verdad debía hacer. Ante la visión de un pueblo en llamas, no por el fuego sino por la desesperación de este al ser testigos de un grupo de marines sin escrúpulos y quienes no pensaban lo más mínimo en proteger al débil.

Lástima, eso era lo que sentía por aquellas personas que antes le habían golpeado con crueldad; nuestro pirata no podía dejar al lado su inteligencia emocional al ser testigo de cómo mujeres y niños escapaban de las trayectoria de las balas, su única forma de ayudar era escapar del centro del pueblo, huir de las personas inocentes que podían salir dañadas por su culpa. Demasiado buena persona, Lex era más tonto de lo que parecía. – ¡Escondeos estúpidos! –gritaba el joven de blancos cabellos mientras corría como podía al tener un costado del cuerpo sangrando-. Golpe, una pared de acero, eso era lo que parecía haber colisionado contra nuestro pirata. Sus orbes rojas no pudieron ver otra cosa que una enorme silueta, un hombre, un ente omnipotente que irradiaba energía como si un reactor nuclear se tratara. En el suelo tendido, Lex intentaba escapar de aquella presencia, un error el tener tanto miedo como para hacer que sus piernas se movieran.

Miedo que se formó en temor al ver como los cuatro marines que había apuntado a su supuesto jefe caían al suelo desplomados ¿Cómo lo había hecho? Era demasiado pronto para saberlo. El joven Suberu no tendría más oportunidad para escapar, ahora tenía el terreno libre y la muralla parecía estar más atenta a sus hombre que otra cosa; un error al sentir su voz sobre sus hombros. Aquella presión no sólo había hecho desaparecer la voluntad de los marines sino que los civiles seguían sus mismos pasos quedando inutilizados en un momento de atención; Lex notaba fuerza, una materia invisible que presionaba su cerebro y era capaz de hacerle perder la conciencia de un momento a otro. La falta de respiración junto con el dolor de cabeza hacía que su forma de escapar se viera frenada ¿Qué era eso? Miedo, una palabra demasiado importante como para olvidarla. El sudor de su frente brotaba con velocidad, era frío como el aire que profanaba la muerte allí presente. Una palabra, un apellido, un detonante de terror bastó para hacer que Lex quedara petrificado ante aquella presencia. No podía hacer nada por escapar, no podía decir nada para evitar una muerte, sólo deseaba que fuese rápida e indolora.

No puedo morir… no todavía… el mundo debe ser mío. –pensó en el momento en que su mano zurda actuó por su sola-. Un golpe, un puñetazo a su propio costado diestro herido bastó para provocarle a si mismo un dolor agudo y punzante. ¿Por qué se había auto-herido? Para quitarse la petrificación del miedo, numerosas ocasiones el dolor anulaba el miedo y eso era lo que acababa de hacer con el fin de poder levantarse y correr en dirección contraria. -¿Por qué me persigues? ¿Qué he hecho? –preguntaba con la voz entre cortada por el dolor y la agonía-. Una agonía que no se borraría con facilidad, aquel hombre se estaba convirtiendo en una verdadera pesadilla para nuestro pirata.
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Re: Destino (Trama Akuma - Privado)

Mensaje por King Bradley el Vie Feb 28, 2014 4:38 pm

Como un ser humano observa a una cucaracha o un insecto que no merece ni piedad ni compasión, así era como el Almirante observaba con aquel único ojo aterrador al joven pirata que como podía se enfrentaba a su mera presencia. Aquel hombre parecía estar forjado en el mas duro y resistente de los aceros, un hombre sin escrúpulos ni sentimientos, había una razón por la cual sus hombres andaban con tanta altanería y bravuconeara, pues sabían que eran intocables, no porque su líder fuese a protegerlos, no, eso ya había sido expuesto, ellos mismo debían cuidarse de el, mas sabían muy bien que nadie jamas se atrevería a reportar nada o decir una sola palabra contra aquella figura, pues aquello significaría el olvido y la condena eterna.

Aquello era a lo que se enfrentaba el joven pirata de mirada carmesí, la voz de trueno sonó una vez mas en aquel silencio irreal, parecía ser que la misma existencia del mundo prefería evitar a aquel hombre, ni una gaviota siquiera podía oírse en el antes ajetreado puerto, cada uno de los presentes fuera de ellos dos yacía desmayado en el suelo. - ¿Que has hecho...? - pregunto lentamente mientras su mano se posaba en el sable que antes había desenvainado y lentamente se cerraba sobre este. - Existir es lo que has hecho Suberu. - Un movimiento imperceptible, un segundo, una ráfaga, eso es lo que fue el movimiento de su mano, el sable ya no estaba en su funda y siquiera hubo una advertencia o una señal frente a ello, de la forma en que salio y con la misma rapidez brutal se incrusto en la carne del muchacho. La precisión con la que Bradley manejaba sus armas era igual de increíble que su velocidad, la misma se enterró en el cuello del joven enterrándose a un lado de la arteria que por ese lado pasaba, de modo que la herida no fuese de momento mortal. Empleando su fuerza y sin ningún miramiento, lentamente el cuerpo del joven comenzó a desprenderse del piso, siendo sostenido por su propios músculos y la espada que el Almirante sostenía, lo hizo de tal forma que los pies del pirata quedasen colgados con la sangre escurriendo por el filo de la hoja que lo levantaba soportando el peso sobre el hueso de su mandíbula

El ojo asesino se fijaba en su presa, - Ahórrate momentos de dolor... a quien has enseñado lo que sabes? - su voz era inmisericorde, no había ningún tono mas que el desprecio por la sola existencia del pirata, ni siquiera había placer o goce en el dolor que le procuraba a su victima, al parecer era un ser carente de cualquier tipo de emoción humana. Los segundos parecían extenderse, dilatarse uno a uno en aquella tortura que el hombre o demonio ejercía sobre él, el viento comenzó a soplar lentamente, con timidez como si temiese molestar aquella presencia, no obstante acariciando con una mano piadosa el rostro del muchacho que estaba siendo torturado.


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Re: Destino (Trama Akuma - Privado)

Mensaje por Lex Suberu el Miér Mar 26, 2014 2:50 pm

Poco tiempo para reaccionar y un cúmulo de pequeñas situaciones que provocaría un destino fatídico con el que perder el norte y la poca existencia que le quedaba. Lex siguió con su intento de escapar, el miedo creado al sentir la presencia de aquel hombre no pudo evadir su rostro, sus ojos rojos perdidos al sol y como si fina y pálida piel formó lo que parecía ser sudor, frío como el hielo y agonizante como si no hubiera un mañana. No era el único presente con el que se podía oler el miedo a la terrible presencia del marine, sus propios hombres ya mostraban lo mismo desde el momento que se habían postrado y apuntado a su superior. Sus palabras atravesaron el cuerpo y alma del pirata sin dejarle entender lo que sabía o no. No era normal que el marine le acusara de algo de lo que no estaba del todo seguro de haber hecho.

¡No tiene sentido! –gritó Lex como rabia antes de ser testigo de sus diferencias-. Un golpe de viento fue más lento que el movimiento que ejecutó el marine de un solo ojo en el preciso instante en que desenvainó su espada apuntando con esta al joven Suberu. El sentir como el metal atravesaba su cuello hizo que su miedo se viera neutralizado con ahora dolor, no un dolor superficial sino el dolor ejecutado al ver como su vida se agotaba con cada minuto. No se pudieron escapar alguna que otra bocanada de sangre al ver como su garganta era afectada por un corte importante pero sin llegar a ser mortal.

- ¿Enseñar el qué? Si no me explicas nada, no te diré nada. –hablaba con dificultad al tener un arma atravesada en su cuello-. El marine debería hablar o vería muerto el hombre del que necesitaba, aparentemente, respuestas.
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Re: Destino (Trama Akuma - Privado)

Mensaje por King Bradley el Jue Abr 03, 2014 2:18 am

El joven parecía tener agallas o bien era demasiado estúpido como para comprender lo precario de la situación en que se encontraba su vida … Mas aquel hombre de hierro y corazón de piedra que mantenía elevado al muchacho por el filo de su espada no poseía un mínimo gramo de paciencia para aquellos asuntos, la vida de Suberu era para el tan valiosa como la de una cucaracha, o quizás incluso menos, era un problema, uno que debía borrar de la tierra. Su brazo elevo aun mas al joven como si el peso no fuese algo que lo atase, como si la gravedad se sometiese tambien a la voluntad de ese hombre de la marina. – Muy bien – dijo con voz calmada y dura, sin miramientos ni reparos…

Fue un rápido movimiento, brusco, brutal y prácticamente invisible. La espada que sostenía al joven se movio horizontalmente hacia el lado opuesto a este, la sangre trazo un arco en el cielo, la carne fue desgarrada y la presa de cabellos platinados fue arrojada al cielo, mientras el caia la sangre brotaba… una enorme brecha se había abierto a lo largo de su cuello, incluso la mitad de su mejilla había desaparecido, había sido arrancada con una facilidad tan pasmosa… como si solo hubiese usando un cuchillo para cortar mantequilla… asi había sido mutilado en un abrir y cerrar de ojos.

El hombre del uniforme azul lo miraba… impávido, inmisericorde… Volvio a elevar su espada, era la sentencia final, podía leerse en su rostro, no había mas palabras ni preguntas, aquella hoja que brillaba al sol del dia bajaría y al hacerlo se ocuparía de asesinar al joven que había nacido en el momento equivocado… que había vivido sus días y momentos para llegar justo hasta ese segundo… Todo terminaría en los siguientes segundos …

¿O no?


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Re: Destino (Trama Akuma - Privado)

Mensaje por Lex Suberu el Dom Abr 06, 2014 5:02 pm

El miedo era presa de su ser incontables veces en un solo instante, aquel hombre era capaz de hacerle temblar con sólo mirarle, hecho que los marines allí presentes ni se movieran, ni hacían nada más que mirar, sonreír y mirar con ojos brillantes al líder, al jefe, a la mano más temible de la justicia. Siendo elevado con facilidad, gesto que no pudo borrar la expresión afligida de Adler, hizo que su mente quedara en blanco, el recuerdo de un hecho pasado inundó su ser hasta el punto en que sus ojos ya no veían las cosas con el mismo color, la oscuridad afectó al lugar que veía para que el marine tuviera el control de la situación. Cuando sus ojos se despertaron fue a causa del dolor, un dolor sin igual, un dolor que no sería borrado con puntos, un dolor que no sería eliminado aun cuando aquel hombre le acababa de desgraciar el rostro. Un corte, un movimiento de espada que hizo que la sangre brotara con fuerza y tozos de su piel cayeran al suelo. La sangre brotaba con fuerza sin dejar que su mente volviera a desaparecer. - ¿Me vas a matar ya? – preguntó con el cuerpo tendido en el suelo-.

Off-rol: Siento la tardanza y el post corto, exámenes.
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Re: Destino (Trama Akuma - Privado)

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