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[FIC] Un pirata oculto - Primera Parte.

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[FIC] Un pirata oculto - Primera Parte.

Mensaje por Lex Suberu el Lun Feb 24, 2014 5:56 pm

Soleado, la luz de aquellos rayos se podía percibir desde la larga distancia de aquella mañana donde las calles de la ciudad se llenaban de personas con ganas de comprar, de dialogar, de festejo ya que pronto se abrirían los establecimientos al libre comercio entre cualquiera que deseara un bien o un servicio. En dicho lugar se había creado mil y un comercios con los que había hecho que nuestro joven protagonista ideara la mejor forma de pasar desapercibido entre la multitud de personas que transitaban la zona. Su falta de experiencia en los combates reales le había impedido saber con exactitud la presencia de otros seres de maldad oculta lo cual le indicaban la dificultad que era ser un pirata disfrazado de civil. La montaña en la que se encontraba situada la ciudad dejaba el clima ameno que obligaba a mantener ropa pero sin llegar a tener temperaturas bajas, un hemisferio central con el que poder aferrarse a un oficio que le ayudaría a amenguar su punto débil. Las mejores historias, los rumores, las grandes verdades se contaban en un lugar donde el ser humano pudiera relajarse y tomar, tomar como si hubiera mañana, beber y beber sin miedo a una represalia ¿Quién era la persona que más secretos escuchaba? Un cantinero y como tal, el joven de blanco cabello abrió su taberna. Su lugar de doble oficio con el que poder descubrir las verdades que rondaban por la ciudad y si había suerte robar algún que otro botín; en todo el tiempo que llevaba con aquel objetivo, solo burdas mentiras había podido sentir sin llegar a actuar como era debido, un fracaso mas no quedaría así hasta el día en que el cuerpo que poseía pereciera.

El tiempo había transcurrido con lentitud dejando que los clientes se acercaban hasta el establecimiento peculiarmente cómodo tratándose de la típica taberna medieval formada por madera y metal, la puerta robusta dejaba ver, por los cristales, que su interior estaba iluminado por antorchas y decorada con cabezas de animales salvajes que quizá habían sido cazadas pro grandes humanos o por el propio dueño de la taberna. Eso se podía pensar hasta que el aspecto del dueño se marcaba tras la barra lo cual solo se dejaba ver medio cuerpo asemejando así su media estatura y su amplia sonrisa siempre dibujada alegrando a todo visitante que llegara con intenciones de tomar algo o al menos de hablar. – No duden en entrar, esta es la mejor de todas las tabernas, tenemos… tenemos… - quedó en silencio mientras respiraba con profundidad llenando su estómago de oxígeno para así soplarlo con fuerza para interponer la palabra con velocidad y precisión-. Se había contenido por una simple razón, lo diría todo seguido, sin respirar y con la voz chillona que siempre le caracterizaba como alguien joven para su edad pues aparentaba los 20 años. – Agua-cerveza-refresco-ron-whisky-brandy-orujo y un gran corazón – terminó así por volver a respirar intentando así llamar la atención de los clientes que se encontraban cerca de su adorable taberna-. Si estos miraban el título del antro podrían formar una sonrisa o al menos una mueca de ironía pues su originalidad no se dejaba avasallar por su inteligente forma de ocultar las cosas. Edén, así se llamaba la taberna, así lo había decidido Lex con toda su buena fe.

Su relajación diaria se resumía en limpiar las jarras de cerveza que pocas personas llegaba a utilizar, quizá el tiempo le había enseñado que la actualidad impedía que la clientela entrara en su taberna o al menos no tanto como en antaño cuando no daba abasto e incluso tuvo que contratar a una dama de grandes proporciones con las que atraer a los hombres. Allí mismo y con la jarra, nuestro protagonista depositaba su paciencia en esperar que las personas se dignaran a aparecer con o sin intenciones de hablar ya que al cabo del tiempo las ganas por vivir sin preocupaciones se habían convertido en la costumbre y deseo del joven de negro cabello. El antro no se encontraba en mal estado, la limpieza no era tampoco el plato fuerte que podía hacer Lex mas lo suficiente como para no ahuyentar a la clientela que se presentara. Los rayos de la mañana penetraban ante la puerta dejando claro que su día llegaba al clímax y quizá la suerte le traería alguien nuevo pues las entidades ya conocidas no le habían facilitado información alguna. Pronto se descubriría la principal razón por la que la taberna Edén no se encontraba con clientes desde hacía un largo periodo de tiempo, al menos los ya visitados no regresaban, quizá la bebida era mala, quizá la comida no era comestible, quizá el trato del tabernero no era el adecuado o quizá era todo junto creando un problema para su plan de descubrir los planes más codiciosos con los que encontrar tesoros. Silbando se hallaba el joven pirata mientras ideaba la forma de sus siguientes comentarios o conversaciones, era falto de habla ya que no estaba socializado aun cuando se trataba de un tabernero y ¿Qué tabernero no era social y hablador? Pues el nuestro, una persona poco acostumbrada a su cuerpo humano y las costumbres de estos.

La alegría no le faltaba mas aun su deseo por llenar el vacío de su alma con las que lograra purificar de aquellos entes faltos de amor, de sentimientos afectivos y recipientes llenos de odio y rabia pues así Lex los catalogaba a los marines. Como un reloj y el nuevo desembarque, la taberna se empezaba a llenar creando así las primeras palabras expuestas por el tabernero. – Bienvenidos, tomen asiento y pidan lo que quieran, la primera ronda es libre – alegó el joven mientras ejecutaba presión en sus piernas para efectuar un pequeño salto apoyando la diestra en la barra y ejerciendo la fuerza suficiente para ladear el cuerpo y sobrepasarla quedando de pie frente a los recién llegado-. Después de haber logrado servir a casi todas las personas que se hallaban actualmente en el interior de su establecimiento, el pirata regresó a su posición natural la cual consistía en estar tras la barra para así intentar entablar conversación con los más borrachos y descubrir lo que anhelaba saber.

Sus níveos dientes se figuraron en su rostro en el preciso instante en que su mente ideo la forma de sacar información de cierto hombre apoyado con ambos brazos sobre la barra de madera oscura, este apenas había pedido dos vasos del licor más fuerte pero suficientes para tumbarle. Cuando sus pequeños pies se dispusieron a caminar por el interior de la barra con el fin de acercarse a su presa, una nueva persona se presentó en el Edén. Los ojos del tabernero se posaron sobre ella, no por el aspecto sino por el simple acto reflejo que le creaba el ver personas nuevas en su taberna. Dejaría para luego el inspeccionarla con la vista, por ahora había topado con su presa y el trabajo secundario era primordialmente más importante que el primario el cual consistía en abastecer el servicio sobre los nuevos clientes. – Buenos días señorita – alegó mientras asentía con el rostro sin perder de vista su presa-. Una dama de aquel aspecto tomaría asiento o al menos no molestaría al joven durante unos instantes, por su belleza decantaría que no vendría sola y quizá su acompañante ya se encontraba en el interior del local. - Buenos días - respondió la mujer-.Café sólo. - pidió con educación-.

Lex no dio más importancia de la necesaria sonriendo a la joven para, seguidamente, direccionarse hacia el beodo cliente apoyado sobre la barra. Antes de poder hacer o decir nada, la recién llegada se posó cercana a la barra con el extraño fin de pedir, no era normal mas los principios del pirata le obligaban a dejar de lado su misión secreta y servir a la aparente humana. – Enseguida – acotó sin remediar postrar una sonrisa cerrando los ojos y girando su cuerpo para así inclinarlo hacia delante cogiendo lo que parecía ser una botella oscura envuelta en polvo-. El pequeño vaso quedó sobre la mesa dejando que el líquido fluyera por él manchándolo y sin llegar a rebosar pues el nivel del tabernero había mejorado con el tiempo de práctica. El comentario de la presente se había formado como si quisiera entablar una conversación, eso le alegraba pero a la vez fastidiaba pues al no estar borracha no le sería fácil sonsacar información y más después de haber dejado a su presa desamparada y lejos de toda pregunta que gustara formularle.

- ¿No eres muy joven para trabajar en una taberna? - preguntó la muchacha-. El cuello del joven tabernero se ladeo hacia la izquierda dejando una amplia sonrisa seguida de una carcajada con la finalidad de asentir a su comentario. – Muchas personas me lo han dicho y he de admitir que mi edad es superior a la aparente – mencionó mientras guardaba la botella de nuevo-. Su voz le delataba como interés en seguir con la conversación y así quedaría hasta el momento en que Lex pudiera saber más acerca del cumplimiento de su misión. – ¿Y usted? Quiero decir ¿Es de la ciudad o turista? – preguntó dejando que sus palabras fluyeran con desinterés pues no deseaba quedar como un extrovertido tabernero-. Aquella mujer no era normal pero en esa taberna ¿Quién era el que no ocultaba una verdad?
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