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Un camino de ida y vuelta -episodio 1- la amenaza fantasma

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Un camino de ida y vuelta -episodio 1- la amenaza fantasma

Mensaje por Antares el Vie Mar 07, 2014 1:55 pm

Hacia pocas horas que aquel suceso había cambiado mi vida para siempre, desde la neblina de los mares surgió como si fuera el mismísimo diablo, un demonio conocido como Leonard Baihurra el Ouka Shichibukai, a quien no le importaba la vida de nadie, había masacrado toda la tripulación del barco por un maldito material conocido como kairouseki, dejándome con vida a mi suerte en pleno mar, sin saber como navegar el navío, sin alimentos y solo con un barril de agua. Si esto no era crueldad que lo era.

Al principio comencé a llorar pues era un niño aun, la soledad que habitaba en aquella cubierta del barco era mi refugio, solo los cuerpos muertos de aquellos mercantes eran mi única compañía, había sentado en un banquito que encontré a mi abuelo y limpiándole la sangre interactuaba con el inanimado hombre, mientras las lágrimas continuaban desbordando de mis ojos. Siendo solo un niño atemorizado, mi único futuro era ser alimento de las aves de carroña que en pocas horas de seguro llegarían.

Cuando la locura terminaba por invadir mi mente, una luz se diviso al horizonte, la cual dio al instante paso a un trueno que cayo a pocos centímetros del barco. Esto era extraño ya que no había nubes en los cielos, y mucho menos probabilidades de tormenta, tal fue el estruendo que se escucho que el susto provocado en mi corto mis llantos. Parecía ser la naturaleza diciéndome que me daría una oportunidad mas para vivir, en ese momento recordé el dicho de mi abuelo “el último día es por el que vale la pena vivir” y al mismo tiempo sus ultimas palabras -piénselo mi señor… es un niño aun y en un barco el cual solo no podrá navegar, no lo mate deje que la naturaleza decida su destino-.

Y al parecer esta naturaleza había decidido darme una oportunidad más para vivir. Tras esta reflexión, tome de la mano el cadáver de mi abuelo, y comencé a jalarlo con fuerza hacia la barandilla del barco, para luego arrojarlo al mar, una ultima lagrima recorrió mi rostro, esta no era de tristeza sino de felicidad a hora mi ser mas querido viviría por la eternidad junto a su amada esposa y sus parientes.

Después de un momento de retrasos de sueño por los rincones, nuevamente continué arrojando uno por uno el resto de los cadáveres, no sin antes curar las heridas que tenían, suponía que quería que estuvieran bien presentables cuando se rescontraran con sus antepasados en el cielo.

Tras esta espeluznante escena, fui a la cubierta del capitán del barco y lentamente revise toda la habitación intentando encontrar algún manual o guía que me pudiera explicar como mover semejante trozo de madera, pero solo me pude topar con una manzana, la cual de seguro guardaba el capitán como postre, tome la manzana y me acosté pues el sueño me había alcanzado, y sin pensarlo quede dormido en un profundo sueño.

Cuando me levante ya era de noche, no podía ver casi nada ya que el barco no tenia velas, sin pensarlo dos veces comencé a juntar todos los papeles que para mi criterio no servían y tras arrastras hasta la cubierta el mueble de metal que tenia como escritorio el camarote del capitán, sobre este cree la fogata mas grande que jamás había visto. Tal era el fuego que este iluminaba todo el barco, siempre haciéndome con la ayuda de unas espadas atizaba el fuego para no incendiar nada del barco, pues este a hora era mi hogar, en mas de una ocasión movía las velas, y amarraba las cuerdas donde podía, siempre intentando analizar que sucedía si realizaba cada una de estas acciones. Al cabo de algunas horas había aprendido a mover la vela principal hacia la izquierda o la derecha, pero no podía avanzar ni manipular el viento como lo hacían los grandes navegantes de los mares.

A la mañana siguiente, mi mente pudo trabajar mas tranquila, la euforia y la locura, ya no habitaban en mi y mis pensamientos eran mas claros, cuando febo amanecían por el este, me pude dar cuenta de los puntos cardinales, sin demorar dos veces corrí hacia la recamara donde dormían los tripulantes del barco, buscando por todos lados cual seria la zona donde durmiera el navegante de esté. Al encontrarlo revise entre sus prendas y pude encontrar unas cartas de navegación, junto a estas una brújula.

Tras un par de largas horas de analizar estas cartas, supuse que no me encontraba muy lejos de la costa. Sin mencionar que había visto algunas gaviotas volando por los cielos, y según tenia entendido las gaviotas solo salían a alta mar para morir.


Durante el resto de la mañana intente averiguar una forma de mover el barco, de que este fuera hacia donde yo pretendía, pero era cierto un niño solo no podía mover semejante embarcación sin ayuda y mucho menos sin conocimientos.

-BUENOO… ABUELITO…-

Dije gritando al cielo

-a hora si creo que es el fin, intente hacer todo lo que pude-

Pero en ese entonces una nueva idea cruzo mi mente, una idea tal ves exagerada, tal ves peligrosa, y tal ves la única salida que podía encontrar, sin siquiera pensarlo dos veces, comencé a revisar todo el barco intentado encontrar algo mas que una manzana. Tras horas y horas de revisar, me pude hacer con un inventario que contenía una brújula, las cartas de navegación, dos manzanas, un pedazo de pan, el barril de agua y un serrucho.

Cuando era mediodía comencé a serruchar el mástil principal, cuando faltaba poco para terminar de serrucharlo tome una soga y tras un breve mecanismo de poleas y gracias a la fuerza del viento pude tirar este, el cual cayo sobre toda la cubierta cruzando de punta a punta el barco.

A hora solo faltaba dos cosas, fuego el cual no me era difícil conseguir puesto que aun quedaba algunas brazas prendidas de mi fogata de noche, y un buen tablón de madera que me pudiera servir de balsa.

No me llevo mucho tiempo darme cuenta que la mejor opción para hacerme de balsa era la puerta del camarote del capitán y junto a mi serrucho el cual a hora conocido bajo el nombre de Wilson corte la puerta, con ayuda de las almohadas y colchones, mas telas, pude crear un lindo botecito.

Para cuando el sol se estaba ocultando nuevamente en el horizonte, mi plan estaba casi listo para ser implementado, gracias a la espadas que había usado como atizador pude incendiar la vela principal, mientras el fuego se apoderaba por completo del mástil, baje mi botecito al agua, al cabo de unas horas el barco ardía en llamas iluminado el cielo como si fuera un sol.

Sabía que no me podía alejar mucho del barco, utilizando las espadas como remos tome una distancia prudente del mismo, esperando que el fuego creado sea tal que alguien pudiera verlo.

Al cabo de una hora, y aun flotando en las aguas junto a mi balsa a lo lejos pude divisar un barco que se aproximaba, cuando este estaba lo bastante cerca, comencé a gritar con las fuerzas que me quedaban. Mi salvación había llegado una vos de lejos se había manifestado diciendo –HOMBREEEeee. ALLL AGUAAAAAAaaaa!!!!!-

Desde el barco un sujeto salto hacia el mar, al tiempo que arrojaban una soga hacia mi posición, cuando el sujeto llego dijo –tranquilo niño, te rescataremos-. Cuando este hombre pudo sacarme del agua, y llevado a la cubierta del barco todos sus nakamas me rodearon en tanto uno preguntaba –¿que a sucedido niño?... cuéntanos, ¿que paso?-

Comencé a contar, como había comenzado mi viaje, junto a mi abuelo rumbo a mi ciudad, y durante este recorrido un hombre muy malo nos había atacado por un simple material, que este había matado a toda la tripulación, y me había dejado con vida nada mas para que muriera en la soledad y la agonía. Venia en los rostros de los mercantes el temor al pronunciar el nombre del demonio Leonard, de los extraños poderes que había utilizado, -de seguro es un brujo y a hecho un pacto con el diablo- fueron mis palabras mientras explicaba sus hechizos.

No entendía como un ser tan despreciable podía tener tan inmenso poder, quizás comparado con Gol D Roger. Tras contar el asedio al barco, comente como pase los últimos dos días intentando moverlo, la grandes llamas y mi instinto de supervivencia fueron lo que me mantuvieron con vida. Al finalizar mi relato el sujeto que momentos atrás me había sacado del agua dio un paso y dijo

-niño como te llamas-

-Antares mi señor-

-eres un niño valiente- dijo mientras extendía su brazo para que me levantara del suelo mientras que con su otra mano sacudía mi preciosa cabellera la cual cuidaba con shampoo panten

-vendrás a mi casa, yo te cuidare- agrego entre sonrisas –a hora estas en buenas manos, no te preocupes estamos cerca de la costa así que puedes ir a dormir, no sin antes rezarle a tu abuelo por la ayuda que te brindo.

Cuando el sol nuevamente amanecía en el horizonte una nueva isla me esperaba y con esta un nuevo futuro.
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