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El Coleccionista de Ojos - Parte 1 [FIC]

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El Coleccionista de Ojos - Parte 1 [FIC]

Mensaje por Hayato Tsunayoshi el Mar Mar 11, 2014 2:48 pm

Logue Town era una ciudad concurrida, pues era un punto de paso obligado para los piratas que desde allí pretendían encaminarse al Grand Line, por tanto poseía un basto mercado que se nutria de ellos pese a la gran vigilancia de la marina que hacia incapie en su contra, no había que olvidar que aquel mar estaba regido por la vicealmirante Samui, Miss Mercury como la llamaban y que ella se enorgullecía de que su mar fuese el mas controlado y calmo de los cuatro cardinales. Aun así aquella ciudad seguía siendo frecuentada por los “malvivientes” del mar, solo que estos lo hacían con un perfil bastante bajo, sin buscar problemas dentro de lo posible. A pesar de eso, al parecer había ciertos dementes que contra todas las probabilidades preferían desafiar las fuerzas del orden y la ley…

Hacia ya unos tres meses, la ciudad se veía alterada y en un grado cada vez mayor aterrorizada por una serie de asesinatos que se venían dando, los cuales eran absolutamente grotescos y carecían de mayor explicación o culpable. A las victimas se les arrancaban los ojos por lo cual la prensa local había denominado muy originalmente al asesino como “El Coleccionista de Ojos”. Llevaba ya una serie de doce crímenes, todas mujeres, jóvenes entre 16 y 28 años. La marina no tenia mas que una descripción breve del hombre, la cual no servía de nada pues su identikit se veía como el de cualquier persona, sin aportar nada realmente útil, por ello y ante la creciente ola de pánico en los ciudadanos se había declarado una recompensa de 50 millones sobre aquel individuo. Lo cual en realidad solo había servido para que los cazadores y lugareños osados desfilaran con inocentes hombres hasta el cuartel de la marina pretendiendo cobrar un Wanted.

Esto era de público conocimiento, pues estaba redactado en cada papel de diario que se encontrase, las paredes de las calles y las tiendas estaban empapelados con el identikit que hacia de cartel de wanted. “Vivo o Muerto, El Coleccionista de Ojos, 50 millones”.

Hayato había llegado a la isla por aquel motivo, no iba a cazar a nadie, eso no era parte de sus funciones o sus intereses, iba a intentar develar aquel misterio, investigar ciertamente el caso y como buen reportero escribir la noticia correspondiente.
Así se podía ver al moreno discurrir por la calle central de la ciudad, ataviado con una camisa de seda blanca arremangada hasta los codos, con los botones superiores desabrochados, un pantalón negro de vestir en el cual llevaba enfundada sus manos.

Mas lo llamativo de su andar no era su propia presencia, sino la del enorme felino que lo seguía pegado a su talón, un hermoso león albino que caminaba apaciblemente siguiendo al hombre por aquella calle. Ante el paso de los dos la mayoría de la gente se corría mas algunos curiosos observaban comentando por lo bajo el paso del extraño dúo, como siempre el pasaba de aquello y seguía en sus propias cosas. Sus pasos se dirigían hacia la ultima escena del crimen que era conocida, muchos asesinos tenían la manía de volver a las escenas donde habían acabado con sus victimas… en verdad no contaba con ello pero era tan buen lugar para empezar como cualquier otro.

no muy lejos de allí, en el callejón que había visto el primer asesinato, otro hecho horroroso estaba apunto de suceder, de la mano distraída de su madre una joven de 15 años había sido robada, la habían tapado la boca con un pañuelo con cloroformo para evitar el escándalo mientras su madre se distraía con una vidriera de aquel sector de la ciudad. La madre ni nadie podrían explicar en los siguientes minutos como es que aquello había sucedido. En cuanto la mujer noto la desaparición de su hija comenzó a llamarla por su nombre, primero enfadada, luego con preocupación, y finalmente con una desesperación desgarradora en gritos de dolor pues era consiente de que probablemente fuese victima de aquel malhechor que acechaba en la ciudad, aquel ultimo grito desgarrador interrumpiría la calma en el paseo peatonal.

El moreno al escuchar aquello comenzo a correr hacia el lugar de donde provenian los gritos, rapidamente su tigre lo siguio pegandose a los talones del hombre, no le fue dificil hayar a la mujer que gritaba desconsolada, rogando por que alguien encontrase a su hija. El no era un hombre de sentimientos blandos o faciles ni tampoco sabia consolar a las personas, por tanto, solo se acerco a escuchar y recabar la mayor cantidad de informacion posible. - Que ha sucedido exactamente señora! - exclamo para obtener aquellas palabras de la desgarrada mujer. Esta hablo rapidamente entre sollozos incontenibles. - No... no... no lo se... eh... eh... ella... mi pequeña, mi niña hermosa, desaparecio, estaba... estaba viendo la vidriera y sin hacer ruido sin decir nada.. nada... desaparecio, me solto la mano y... y... cuando voltee ya no estaba... no estaba! … NO ESTABA! - comenzo a gritar y chillar desconsoladamente. Aquello en un dia normal, en otra situacion no hubiese sido mas que un susto y no una mujer gritando como si hubiesen asesinado a su hija... pues con un asesino suelto en la ciudad, cualquier mujer entraria en panico frente algo similar.

Hayato elevo su vista y comenzo a mirar hacia todos lados, intentando pensar y encontrar algo que le sirviese, su mente revisaba la informacion que poseia sobre el caso, y asi se percato de que no estaba a mas de cinco cuadras del callejon donde se habia cometido el primer crimen. Rapidamente al notar esto, se retiro con paso raudo del lugar donde la gente se congregaba a ver a la mujer llorar intentando calmarla con palabras, mientras aquel hombre ya dejando la muchedumbre atrás comenzaba a correr ahora seguido por el blanco felino en direccion hacia el callejon.- Vamos bola de pelos, creo que aun tenemos tiempo! - anuncio a su compañero que corria agitando su melena en conjunto con el.

El callejon se acercaba en su carrera y por tanto el moreno desenfundo una de las armas que llevaba consigo, una pistola especilamente modificada para su uso personal y de sus peculiares habilidades. Al llegar a la esquina se detuvo y con una seña freno a Liger. A la vuelta podia oirse el ruido leve de alguien arrastrando algo. Apuntando su arma salio al callejon y en verdad se sorprendio al ver lo que alli sucedia.

No era un asesino,ni dos, sino tres, tres hombres completamente identicos se encontraban alli, la joven estaba tendida en el suelo siendo arrastrada por dos de ellos, con las ropas a medio desgarrar mientras otro, el tercero, jugaba excitado con un cuchillo entre sus manos, al parecer sin poder esperar el momento de usarlo en su futura victima. Los tres se quedaron congelados al ver al hombre que alli habia aparecido. Este rapidamente desenfundo su segunda arma y apunto una a la cabeza de cada uno. - Alto... se los busca vivo o muerto y a mi no me hara ninguna diferencia como terminen ustedes. - les solto.

El callejon era un lugar inmundo, cubierto de humedad y de mugre, oscuro, ladeado por edifcios abandonados y tetricos, era un ricon perdido de Logue Town, y ahora desde que aquel asesino, el cual resultaba ser un plural, pues se trataba en realidad de tres gemelos, era aun mas desertico, pues la gente habia decidido evitar ese rincon desde que el primer crimen habia tenido lugar en el. Los hombres que se encontraban frente a Hayato eran altos, de al menos un metro ochenta con facilidad, y quizas llegasen al metro noventa, tenian la piel clara, muy blanca, podia notarse incluso en la oscuridad del callejon, llevaban el cabello corto, casi rapado, y poseian unos ojos celestes muy claros, extrañamente grieses, los cuales en verdad resaltaban en sus rostros de nariz aguileña, sin duda no eran atractivos, y los tres parecian ser gemelos identicos, pues no podia atisbarse en ellos diferencia alguna. Para incluso aumentar esto, los tres iban vestidos de igual manera, con unos pantalones ocuros, y unas camisas identicas de color verde musgo, lo unico que permitia diferenciarlos en aquel momento eran las acciones que cometian, incluso al ver al hombre apuntando las armas hacia ellos sus rostros se deformaron en una extraña expresion de furia y rabia por igual, los tres hicieron el mismo gesto mientras por apenas un segundo se quedaban quietos observando al que habia llegado a interrumpir su exaltado ritual homicida.

Mas al parecer aquellas palabras no hicieron mas que detonar la furia en aquellos individuos, uno de los que arrastraba a la niña la alzo en brazos y sacando un cuchillo lo apoyo contra su cuello mientras seguia retrocediendo, mientras los otros dos se lanzaban sobre el moreno gritando como dementes.


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