Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Crónicas de Argandia | Élite |
Dom Feb 22, 2015 9:14 am por Invitado

» Anime Rol (Afiliación Elite solicitada )
Miér Jul 23, 2014 11:45 am por Invitado

» Heroes of Xandor {Afiliación Normal}-Apertura-
Miér Jul 23, 2014 3:26 am por Invitado

» Comfirmación Elite: Imitation Black
Jue Jul 03, 2014 12:30 am por Invitado

» Naruto Rol [Élite] - ¡Recién abierto!
Dom Jun 29, 2014 12:29 pm por Invitado


[FIC] A veces el camino indicado no es el camino adecuado ♦ Parte 2

Ir abajo

[FIC] A veces el camino indicado no es el camino adecuado ♦ Parte 2

Mensaje por Alvaro Garay el Miér Mar 12, 2014 2:26 am

A veces el camino indicado no es el camino adecuado.
"Como un camino en otoño: tan pronto como se barre, vuelve a cubrirse de hojas secas."

Parte 2
No eres más que escoria... — sus palabras resonaban en mi cabeza. Cuando perdí consciencia, me agarró de la ropa para acto seguido apretar mi cuello, ahorcándome con sus grandes y fornidas manos masculinas. Pronto desperté nuevamente, mi cuerpo fallaba y me dolía la cara, posiblemente me había lastimado la mejilla interna al momento en que Scar me dio aquel potente puñetazo que me dejó básicamente fuera de juego al instante. Empezaba a faltarme el aire y también comenzaba a sentir los síntomas de la falta de oxigeno, mi rostro se ponía rojo y gradualmente violáceo con algunas tonalidades azuladas en zonas como los párpados y labios. — Te mataré, junto a todos los demás Marines que han intentado capturarme. — decía él en un tono que demostraba asco hacia gente como yo, o mejor dicho... hacia aquella organización. Si bien sabía que mi muerte se acercaba, lágrimas no caían de mis ojos, estaba aterrado pero no permitiría que mi vida terminase en ese momento... ¿pero qué mierda podía hacer? Aquel tipo me tenía agarrado del cuello y en cualquier momento con un simple movimiento de su mano, podía dislocarme las cervicales y directamente matarme en cualquier momento, o destrozarme la tráquea tan solo con hacer la presión suficiente. ¿Es este mi fin, acaso así moriría... tan temprano, con una muerte tan vergonzosa sin siquiera poder pelear... cobardemente intentando huir como los demás Marines que me habían dejado solo? Muerte y desolación era lo que me rodeaba, y sin embargo... vi un reflejo de luz al final del camino...

Ngh...~ — pequeños quejidos salieron de mi boca mientras apretaba los párpados. Scar sonrió impresionado a la par de complacido, soltando una fugaz risotada ronca y gutural. — Al parecer este Marine no quiere dejar de patalear aún... me divertiré un poco más contigo entonces, muchacho... ya que tanto quieres pelear, peleemos. — decía él, soltándome del cuello pero también lanzándome un poco lejos. Aterricé de espaldas a unos diez metros de distancia del pirata, levantándome lo más rápido que pude aunque aún me sentía sumamente mareado debido al puñetazo atroz que me había dado en la cara. Mi mejilla estaba cada vez más hinchada, se me haría imposible hablar al menos por unas semanas. Sentía la cara afiebrada a la par de adolorida, y además la tos que salió de mi interior debido a la falta de aire que había tenido segundos atrás me había dejado un poco descolocado. Marcas rojizas y un poco violáceas en ciertos sitios debido a los hematomas en mi cuello habían sido causados por ese brutal agarre de Scar, por poco y me partía el cuello básicamente.

No... me dejaré vencer... así como así... — decía costosamente, casi que ni se me entendían las palabras debido a la hinchazón que poseía en mi mejilla izquierda. Me quedó mirando bastante incrédulo y con aires de superioridad. — ¡HAH! ¡No me hagas reír, niñato! No te pongas engreído... o no dudaré en darte otra hostia en toda la puta cara. — vociferó él mientras se notaba cómo agarraba con fuerzas la empuñadura de su Greatsword con ambas manos, mirándome fijamente, hinchándose sus músculos como si los estuviera tensionando, resaltando aún más aquellas cicatrices. Y esa sonrisa macabra que intimidaría hasta a la persona más dura con esa mejilla izquierda rasgada de manera tan gráfica le daba un aura sumamente intimidante a aquel sujeto. Yo por mi lado... cerré los ojos y simplemente me concentré lo más que pude en olvidarme de ese miedo, ignorarlo por completo... no quería tener que ver aquellos cuerpos sino solo ver a aquel sujeto, tener ese deseo incesante de capturarle, no matarle... sino dejarle dentro de una cárcel a que se pudra hasta el fin de sus días, que su carne se consuma poco a poco y solamente queden una pila de huesos amontonados uno sobre el otro; — ¿¡Qué te sucede, Marine... acaso te has quedado dormido!? — cuestionó Scar, mientras soltaba una socarrona y altanera carcajada a todo pulmón. Tomó su Greatsword y empezó a correr a mí a la par que entonaba algo similar a un grito de guerra. Yo por mi parte flexioné un poco mis piernas bajando mi eje de equilibrio, viré el tronco de mi cuerpo hacia la izquierda, y adelanté mi pie derecho sobre el izquierdo.

Tomé la funda de mi Katana con la zurda y la empuñadura de esta con la diestra a medida que abría los ojos. Se sentían en el suelo sutiles temblores debido a los pesados pasos potentes que daba Scar al arremeter hacia mí. Aquella postura estaba decidida, no me movería de ahí, solamente enfocaría mi visión en los ojos de aquel sujeto, y cuando lanzó un ataque descendente que buscaba prácticamente partirme en dos, hice una finta hacia la derecha estirando cual resorte rápidamente mis piernas y bajando mis pies para hacer impulso. Su gran arma de filo se clavó en el suelo como un meteorito que caía violentamente hacia la tierra, resquebrajando el suelo y rompiéndolo sin mucho esfuerzo. — ¡AH, MALDITA RATA ESCURRIDIZA! — vociferó el pirata mientras volteaba su cabeza para mirarme con una expresión enrabiada. Apenas apoyé mis pies contra el suelo a medida que él iba a sacar velozmente y con fiereza el filo de su espadón de aquel suelo de piedra, me paré de nuevo en posición de ataque, con la intensión de ahora actuar yo. Si bien el aroma a sangre y muerte me volteaba el estómago, ahora estaba más concentrado en la pelea y en no morir que en otra cosa realmente; Apretando la mano con fuerzas contra la empuñadura de mi Katana, la desenvainé lanzando un tajo ascendente en una sutil diagonal dirigida a su brazo izquierdo teniendo en cuenta que era ese lado el que Scar me enseñaba a la hora de sacar su Greatsword. Aquel corte dio en el blanco, haciendo una herida bastante profunda a lo largo del comienzo el brazo y todo antebrazo de Scar, llegando casi hasta el hombro.

¡AAAGH! ¡Marine de mil demonios! ¡Esto no será más que otra patética cicatriz causada por el piquete de un mosquito molesto como tú! — gritaba de dolor. No parecía estar en sus cabales ahora mismo, parecía haber enfurecido debido a que un Marine de pacotilla lo había herido inmediatamente al haber asestado un corte tan efectivo en su fornido cuerpo. — ¡TE MATARÉ! — vociferó a lo que agarraba la empuñadura de su espadón con una sola mano, blandiéndolo de forma potente pero un poco más tosca y con menos velocidad que antes. Alcancé a bloquear tal ataque con el filo de mi Katana, apoyando la mano con la que no sostenía la empuñadura contra la parte sin filo de mi arma, y así, al menos amortiguar un poco el golpe aquel que me había lanzado, aunque de todos modos me impulsó hacia un costados haciendo que cayera y rodara rápidamente, levantándome y notando cómo arremetía hacia mí. Temía por mi vida, debía admitirlo, más aún así no me rendiría por nada en el mundo, inclusive llegaba a ver a mi alrededor cómo los Marines que aún estaban con vida aunque habían sido sumamente heridos por aquel ataque inicial de Scar, me miraban como si quisieran con fervor incontrolable que derrotara a aquel sujeto. ¿Acaso estaban depositando su confianza en mí, o solamente era una aterrorizada mirada de que si yo perdía, ellos terminarían muriendo en vano y toda aquella operación sería tirada a la basura?

"No me rendiré... aunque tiemble de miedo y la muerte esté tocando la puerta de mi alma, no bajaré los brazos... por mi, por la Justicia, y porque nadie más pase lo que yo pasé..." — llegué a pensar, viendo cómo aquel tipo arremetía hacia mí. Me concentré nuevamente pero sin cerrar los ojos, sacudí mi Katana en un rápido movimiento y luego la envainé. Flexioné mis piernas, adelanté el pie derecho, sostuve la funda con la mano izquierda y la empuñadura con la derecha, y cuando estuvo lo suficientemente cerca, un grito ensordecedor me hizo reaccionar, un grito que escapó de la boca de Scar. — ¡MUERE COMO LOS DEMÁS! — y allí, casi como en un acto de reflejo queriendo proteger aquello por lo que temía. Protegería mi vida, y extrañamente... la de los demás por beneficio propio, solamente había dos razones para acabar con Scar aquella tarde. Una de ellas era porque no quería morir, y la segunda... porque capturar a un pirata de tal calaña me serviría básicamente para escalar rangos dentro de la Marina, hacerme un poco de renombre, y por último... llegar a ser alguien importante, tal vez... Almirante. Lograr desvanecer a toda la escoria de este mundo, aquella era mi meta, un sueño que mi padre posiblemente habría querido luego de haber sido traicionado por sus compañeros, y asesinado por aquello de lo que se había enamorado... su pasión fue su veneno y su tumba; Desenvainé velozmente mi Katana a medida que me adelantaba con un rápido paso a modo de finta, escabulléndome entre sus brazos esquivando así su espadazo descendente, y le clavé mi Katana con fuerzas en su pecho, atravesando su corazón.

Sus ojos se abrieron de par en par, no podía creer que una escoria Marine le hubiese derrotado, a él... alguien como él, con el ego tan alto, que hubiese sido derrotado por alguien con Necrofobia directamente heriría su restante ego que de por si ya había sido muy dañado luego de aquel corte en el brazo. La pelea no había sido demasiado larga y aún así había sido reñida, por un poco y terminaba muriendo prácticamente; — ¿Có-cómo... alguien como tú... pudo haberme... d-derrotado? — cuestionaba él, a medida que sus extremidades inferiores temblaban e iban perdiendo fuerza. Soltó la empuñadura de su Greatsword, a lo que esta cayó causando un estruendo y pequeño temblor en el suelo, y luego, él cayó hacia un costado, con mi Katana atravesando su pecho e inevitablemente su corazón. Aquella caída hizo que el suelo temblase como si se tratara de una estructura pesada que impactaba en el suelo y causaba otro estruendo más, levantando una potente nube de humo. Me lo quedé mirando, temblando de terror a medida que sacaba mi Katana de su pecho, notándose el charco de sangro que empezaba a expandirse bajo su cuerpo. Solté mi arma y la tiré a un costado, estremeciéndome, sintiéndome liviano, pero antes de desvanecer, escuché las voces no muy lejanas de alguien que me llamaba...

¡Garay-taicho! — me decían algunos. ¿Por qué razón me decían "-taicho"? ... ¿Capitán, porqué así? No había hecho nada para merecerme tal puesto ni de broma, pero igualmente... me lo decían. ¿Acaso sería la simple razón de que estaban vitoreando por mí, alegrándose por mi victoria. Veía que del lado del puerto se aproximaba un grupo un poco más grande de Marines, derrotando fácilmente al resto de piratas y acompañantes de Scar, capturándoles e inclusive a algunos asesinándolos debido a lo hostiles que decidían ponerse. — ¿Eh... Garay...-taicho? ... — musité confuso. Mi mirada comenzaba a nublarse, y cuando antes quise darme cuenta, yacía tirado en el piso, con la mirada perdida y confusa. El cielo celeste y las nubes pasajeras ahora eran mi panorama, pero pronto pasó a ser tapado cabeza tras cabeza por aquellos Marines que se acercaban a mí. Me sentía ahogado, como si en cualquier momento fuese a sufrir de hiperventilación. — ¡Denle un poco de espacio, que se nos ahoga! — decía uno, mientras otro que parecía ser del equipo médico me tomaba en brazos, poniéndome sobre una camilla a medida que me llevaba. Lo último que recuerdo es haber despertado en una camilla, dentro de la enfermería del barco que nos llevaría hasta el Cuartel General en Shelltown.

¿Ngh? ... ¿dónde.. e-estoy? — preguntaba sumamente perdido. Me dolía a morir la cara, debido a los golpes que había recibido, tenía el cuerpo lleno de moretones y los brazos ardiendo en dolor muscular, debido a que había parado aquellos espadazos por parte de Scar. Miré hacia todos lados y noté que me encontraba en aquella habitación médica, con una aguja clavada en la muñeca que básicamente me estaba administrando suero. Me costaba hablar, debido a que tenía la mejilla izquierda muy hinchada, casi parecía otra persona. Inclusive la hinchazón me impedía ver bien con el ojo de ese mismo lado. El médico Marine se acercó a mí y me miró fijamente, palpando la zona hinchada y notando cómo me agitaba debido a la incomodidad y dolor, dejó de hacerlo, volviendo a cubrir con una gaza y venda. — Está en una camilla protegido dentro de un buque de la Marina, Garay. — respondió este, para luego limpiarse las manos con una toalla húmeda, caminando un par de pasos mirándome de reojo. — Le felicito, ¿sabe? ... Hacía unos cuantos meses que ya veníamos siguiéndole la pisada a Scar, pero al fin hemos podido capturarlo luego de varios intentos fallidos. — decía él, a lo que yo directamente abrí al menos el ojo derecho, recordando todo lo que había sucedido. Intenté moverme pero me encontraba demasiado adolorido, y preferí quedarme recostado en la cama.

En... cuanto a eso, ¿qué... p-pasó con Scar? — pregunté temeroso, esperándome la peor respuesta, y esta llegó golpeando la puerta de mis sentimientos como un tren a vapor que arrasa con todo a su paso, sin importar qué. — Murió luego de que atravesó su corazón con su Katana. La pérdida de sangre y destrucción del tejido cardiaco causó una embolia cardiaca y directamente poco tiempo de que usted, Garay... perdiera el conocimiento, Scar cesó de vivir. — terminó por responder. Aunque no me dio tiempo a decir otra palabra más, ya que se acercó a mí y sonriendo me tomó de la mano, casi como expresando extrema gratitud. — Si no fuera por usted, más vidas inocentes se habrían perdido. Varios de nuestros hombres cayeron a manos de Scar, pero hoy... hoy el mundo de la piratería ha perdido a otra de sus jóvenes promesas. Podemos decir... que gracias a usted, Garay-taicho... — pausó sus palabras, diciéndome de nuevo de aquel modo. Orgulloso desvié la mirada, mientras este Marine seguía hablando. — Gracias a usted, el mundo no tendrá que ver a otro proyecto de Pirata aterrorizar la paz de la gente. — terminó diciendo. No podía entender qué estaba sucediendo exactamente, pero... no era desagradable. Aunque que me agradecieran tanto directamente no era de mi agrado por completo, eso sí... tan solo me recomendaron descansar, había sido un largo y cansado día, y sobre todas las cosas... esperaba no volver a tener esos problemas. Mis pertenencias habían sido recuperadas, reparadas y limpiadas, pero quedaría en mi memoria las vidas de todos aquellos Marines que sacrificaron sus vidas, solo por un Pirata... tanta muerte, tanto... miedo.
avatar
Alvaro Garay

humano
marine espadachin navegante
Tripulacion : -

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.